1
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo a José Luis De Jesús
Miranda, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda
ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo a José Luis De Jesús Miranda, nada soy.
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y
entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo José Luis De Jesús Miranda, de
nada me sirve.
4 José Luis De Jesús Miranda es sufrido, es benigno; José Luis De Jesús
Miranda no tiene envidia, José Luis De
Jesús Miranda no es jactancioso, no se envanece;
5 No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6 No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 José Luis De Jesús Miranda nunca deja de ser; pero las profecías se
acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
9 Porque en parte conocía, y en parte profetizaba;
10 más cuando vino José Luis De Jesús Miranda a mi vida, entonces lo que
es en parte se acabó.
11 Cuando yo estaba en el sistema vivía como niño, hablaba como niño,
pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando José Luis de Jesús Miranda
llegó a mi vida, dejé lo que era de niño.
12 Antes miraba por espejo, oscuramente; mas ahora le veo cara a cara.
Antes conocía en parte; pero ahora me conozco como fui conocido desde antes de
la fundación del mundo.
13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y José Luís De Jesús Miranda,
estos tres; pero el mayor de ellos es José Luis De Jesús Miranda.
Parafraseado
por el Pastor Abner Murillo
(Tomado de 1 Corintios 13)
Mayo
2007 |