| DIOS TIENE UN NOMBRE
Dios bajó y se quedó,
habita este terreno, el primer cielo,
es educador, su ciencia es amor,
mensajero de consuelo,
Él, como el OTRO, como el Edificador,
ostenta el Altísimo y singular honor,
ser DIOS y hombre,
como tal, se identifica con un nombre.
Él, es el modelo ejemplar,
Él, el primero de los ciudadanos cristianos,
creado para ser imitado,
en el paraíso inscrito,
gloriosamente registrado,
allá, solemnemente graduado,
profesión y cargo apostolado,
estado civil, felizmente casado,
especializado, como el máximo designado,
titulado, El Hijo del Hombre.
Su idioma, el lenguaje celestial,
fonética perceptible al oído angelical,
Él, predica su palabra, en la esfera universal,
encarnado en el personaje,
más extraordinario y trascendental,
es, el esencial celeste distinguido,
maravillosamente poseído,
se revela en Él, lo más anhelado, lo requerido,
excepcionalmente Él, y su misma mente,
rigen poderosamente unidos.
Es el Señor, quien ya llegó,
evidencialmente persuasivo,
es Él, el Dios vivo,
vive ya aquí, y no se esconde,
su majestuosa y hermosa voz espiritual,
nos habla, nos responde.
Él es, la voz,
de la alta y multiforme sabiduría,
mando de la espiritual soberanía,
en la tierra declarada,
sin Él, o en contra de Él,
todo será, reducido a nada,
todo, es por Él, y para Él,
y fielmente a Él,
todo, acorde,
ÉL sobre todo, reina el perfecto orden.
La Iglesia
en el Apóstol,
al Hijo del Hombre, a Dios,
ha descubierto,
él nos libertó de la esclavitud,
del sistema incierto,
al alumbrarnos,
los ojos del entendimiento.
Él nos revela, nuestra verdadera identidad,
todo lo cierto.
estamos bendecidos, completos,
somos dioses,
somos un espíritu justo hecho perfecto,
estamos sanos,
somos ricos, prósperos,
somos un tesoro en vaso de barro,
encubierto.
Únicamente al electo, al escogido,
le ha sido permitido,
aclarar esta gran verdad,
para despertar y gobernar a los entendidos.
Somos, el sello de su Apostolado,
y por encima de todo,
somos para Él, lo más amado.
El legítimo evangelio, sólo por Él,
hemos comprendido, y seguido,
sólo a Él, hemos obedecido y enaltecido,
como corresponde.
Es Él,
el Omnisciente de
la Gracia
,
la alta ciencia,
nos enseña y conduce,
en la senda de la vida,
hacia la excelencia,
nosotros sus hijos,
en reposo,
amurallados en su angelical cubierta,
reinamos con ÉL, en limpia conciencia.
Y bajo su imponencia,
se someterán
y muy pronto desaparecerán,
príncipes, duques, varones, marqués y condes,
pues, es Él,
quien rige,
Él, El Rey de reyes,
quien nos elige,
y a su voluntad dirige, …
nuestro cómo, nuestro cuándo,
y nuestro dónde.
Porque, es Él,
El Señor de señores,
la única alternativa,
y la solución del mundo en desorden.
Él es, el Altísimo Supereminente,
sólo Él, Él mismo y su poder,
han cambiado nuestras vidas felizmente,
sólo Él, es capaz,
de crear, de llevar gloriosamente,
de convertir, de unir en una misma mente,
y de hacer crecer,
por millares mundialmente,
un pueblo inteligente, maravilloso y enorme,
con un lenguaje, un parecer,
y un sentir uniforme.
Es Él,
la autoridad suprema,
inherentemente en Él, delegada,
decreto del gobierno celestial,
ley consumada,
la constitución infalible, perfectamente diseñada,
es su elección celestial, predestinada,
la más alta, la máxima,
el superior y sin igual renombre,
sin ninguna aparente, o posible,
oposición que estorbe.
Todos somos fieles a su orden,
felices, unidos, firmemente sometidos,
al dictador, Omnipotente,
al legislador, al Presidente,
El Presidente anhelado,
por todas las naciones del orbe.
Ya gobierna el Padre de los espíritus
tú Dios, nuestro Dios, El Todopoderoso.
todo ojo lo verá, esplendoroso,
a Jesús el resucitado, mostrando su rostro,
es Cristo mismo, su ser espiritual,
el cual tiene un Nombre,
Él es, el mismo Jesucristo hombre,
y en Él, se cumplirá,
que eternamente nos transforme.
A Cristo Jesús, aclamamos,
millares y millares a voces,
a Dios lo amamos, lo veneramos,
sus hijos, sus dioses
y a sus dioses, tiernamente Dios nos ama,
amorosamente nos disciplina,
disciplinadamente nos comanda,
Excelentísimo Dr. José Luis de Jesús Miranda
es el Nombre del mismo Dios,
el mismo Dios sobre todo nombre.
Yesenia Elizabeth Deluque R
Colombia
- Mayo 2007
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