| A MI BENÉMERITO
HERMANO GLORIOSAMENTE QUERIDO
A SUS GRANDES
DONES DIGNOS DE SER ENALTECIDO
AL EXCEPCIONAL ADMINISTRADOR, Y NUESTRO HONOR
A MI OBISPO, LUIS MARTIN GUIO.
Para que la palabra corra y sea glorificada,
la sofisticada y prodigiosa tecnología,
para este principal propósito fue creada,
y para conformar su Iglesia unificada,
en los confines y rincones de la tierra,
sembrada, cosechada,
y edificada con perseverancia,
El, El Señor, su Creador,
nos ha regalado por amor Telegracia.
Desde Colombia para el mundo,
El, omnisciente canal,
el, infinitamente trascendental,
el, irreemplazable, ineludible, el ideal,
por su original y vital importancia.
Su producción y programación,
están perfectamente instauradas,
resplandece, excepcionalmente organizada,
bajo
la Dirección Gerencial
,
¡ infalible mando real ! ,
de
la Altísima Autocracia.
T r i u n fa,
nuestra persuasiva y adictiva Telegracia
novedosamente excepcional,
administrada por un ángel,
un ser digno, muy especial.
don predestinado, asignado,
en la cúpula direccional,
de la realeza angelical,
y así mismo, exaltado y aclamado,
en la honorabilísima cumbre mundial,
¡ del gran pueblo celestial !. …
Es él, un noble distinguido
carismático y sencillo,
de la dirigente corte real,
de ésta, legítima y sin igual aristocracia,
Es, su ostensible linaje,
de infinita valía,
abolengo, de la alta genealogía,
de la raíz de Isaí,
del vástago de David,
victorioso fruto,
de la fecunda descendencia feliz,
distinguido hijo adoptivo,
de nuestro Dios Padre,
De Jesús José Luís,
su histórico reproductor
y su producto V. I. P. ,
del celeste plantío,
la fértil matriz,
donde Papi, su selecta vida,
como instrumento propulsor motriz,
de su incorruptible Gobierno, sin fin,
amorosamente, lo engendró,
y desarrolló aquí,
en este privilegiado, y prospero país.
Y es él, por y con amor,
en toda su extensión geográfica entera,
el entregado cultivador,
de su angelical y multípara sementera.
En ella, en su prioridad primera,
completamente él, también se sembró,
y con la palabra de Gracia,
como la luz y la savia,
su cosecha, bien nutrida,
con mente sabia,
abundantemente retoñó,
día, tras día,
hoy, árbol frondoso,
que de gloria, en gloria, crecía. …
Multiplicadas, sus firmes ramas,
imponentemente se establecía,
el imperio de la familia de la fe, C o l
o m b i a n a,
columna y fortaleza de nuestro ilustre reino,
¡ El Ministerio Internacional, Creciendo en Gracia ! ,
¡ en
la Colombia
celestial ! ,
terreno floreciente, en eterna prosperidad primaveral,
por el oportuno abono y riego incondicional
de su espiritual, perspicacia.
E l o g i a b l e,
es el cumplimiento,
de su labor abnegada,
atender y custodiar,
lo que Papá más ama,
con diligencia,
y entereza sosegada,
h u m i l d e m e n t e,
en total entrega y sumisión,
a su voluntad, unificada,
f u n d a m e n t a l e s,
procederes doctrinales,
c a u s a l e s,
de su prolifera,
y destacada eficacia.
E l,
orgullosamente nos honra,
con la candidez,
de su ternura espiritual,
en su calido trato fraternal,
y en sus apreciables cuidados,
con leal constancia,
de la misma manera,
en su exhortación,
netamente doctrinal,
g r a t i f i c a n t e,
de sutileza,
y elegancia.
Gracias Mi Obispo,
por decorar,
amar y amparar,
su Amada,
idénticamente a Él,
c o n f o r m e,
y angelicalmente fiel,
a su relevancia.
Son tus dones,
tan significativos,
en el reino de los cielos,
i n c l u i d o s,
además entre ellos,
los hermosos y edificantes arreglos,
como músico,
y compositor,
al igual,
que el de idóneo presentador,
sabiamente instructivo,
G r a n d e s,
y admirables talentos para EL Señor,
muy productivos.
De la misma manera,
me regocija,
el concedido honor,
de hacer N veces mención,
de lo útil,
de lo siempre efectivo,
como administrador,
por tus dotes,
de ¡ Alto Ejecutivo ¡.
El es nuestro,
E x c l u s i v o,
Es él,
Nuestro Obispo,
Luis Martín Guío,
en el mundo,
fervientemente aplaudido,
J u s t a m e n t e,
P r o c l a m a d o,
E n a l t e c i d o,
C o m o,
¡ EL GRAN BALUARTE DE
LA GRACIA
!
Ejemplo tangible,
De nuestras riquezas,
en abundancia.
Mío como Papá,
eres mi Obispo Martín Guío,
hermoso hermano,
Inmensamente querido.
A s í,
merecidamente reconocido,
disfrutas de gloriosa fama,
la Amada
en COLOMBIA,
y en el Mundo,
igual que a Él,
y como Él,
muchísimo te ama.
G R A C I A S,
mi Excelentísimo Obispo,
¡ FELIZMENTE GRACIAS
!
Yesenia Elizabeth Deluque R
Colombia
- Mayo 2007
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