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Proceder Auténtico
Ante las
tribulaciones el gozo puede que esté por dentro.
No me mires el ojo
vidrioso, ni empañado.
Todo está bien en
esta vida,
Estamos en las manos
del Señor,
Con los ojos fijos
en Jesucristo
El autor y
consumador de la fe,
Nuestro destino está
en sus promesas,
Mi mente está firme,
Aún si mi cuerpo lo
ves abatido,
Y aún si mi voz
pueda oírse disminuida,
Pero habla el pacto,
Poco pero se habla,
Quizá le cuesta,
pero lo habla,
A regañadientes,
pero aquí estoy presente,
Con o sin la manifestación
en mi vida
No importa,
Aún en el rincón de
una cantina,
O en la lujosa
mansión,
Mi espíritu pide su
canción de gracia,
No abandona su calqueo,
No abandona su
familia de verdad,
Si es la voluntad de
quien aquí me trajo.
No juzgues la
vestimenta,
Ni el llanto, ni la
risa,
Al predestinado, los
ángeles lo llevan a su destino,
El Señor está con
él,
¡Ja, ja, ja! Reiré frente a
quien piensa en mi derrota,
Sigo cantando mi
serenata a la luz de la luna,
Y sigo besando la
mano de quien le sigo diciendo amor,
Pero no hay enganche
a la carne, aunque lo halla,
Yo estoy en otra
cosa,
Aunque ando en la
carne, no milito según esta,
Y si nada me creo,
Pido no luchar con
ello,
Me tienen entendiendo
quien pone el querer como el hacer.
Mis poemas se han
volcado a mi Espíritu,
Mi canto a la
alabanza,
No quiero, pero lo
quiero,
No parezco el que
soy, pero lo soy,
¿Quién ha de
entenderme?
Me confirma quien es
el mayor,
Aun en esta
debilidad,
En esta corrupción,
Estoy en el anhelo,
En la avidez de
escuchar la libertad,
Nadie me juzgue,
Ni yo mismo,
¡Cállate carne
impertinente!
No sabes lo que
dices,
No ignores mi
identidad,
Piensas: Este ya
herido está.
Así parece,
Este muerto ya está,
Así parece,
Este ya ni confiesa.
Pero estoy vivo, no
te ofendas,
La suerte esta
echada para ti y para mí,
Somos lo que somos,
Palabra que consuela
hoy todo mal,
Dicen que soy
negligente,
¿Pero quién miente
ante Dios?
¿Qué no soy
sometido?
Pero… ¿Quién por mi
ha venido?
Lo que hago, digo y
pienso,
Es por él, de él y
para él,
Si pienso que no tengo
la fe,
¿Entonces porque
camino?
Pues esto es don de
Dios,
¿Se creará lo que ya
es?
¿O la activará quien
le cuesta ser diligente?
Todo está bien por
eso,
Por que si fuera por
mí,
Lo echaría dentro de
saco roto,
Y no habría
esperanza a mi alcance,
Más Dios en su
multiforme sabiduría
En la debilidad que
me dio a la medida,
En la cual la mayor
no me la da aún,
Él me tiene sentado
en alguna fila,
Sin aire, sin
esperanza, ni consuelo humano,
Con gestos no
acordes a el gozo,
Que es del espíritu,
Pero parece que al
Señor no le importa,
Él me tiene aquí,
Y me tiene al día de
su conocimiento,
No diciendo eso yo
lo pasé,
Si no eso lo estoy
pasando,
Pero me hace decir
¡Bendecido!
Preguntando a los
convencidos,
¿Será Él?
Pero cantando sin
saber porqué,
¡Hijo del Hombre!
Fui predestinado
para ti seguir.
¡Eso es! ¡Fui
predestinado!
Confesando pensando
en que es necesidad,
La vida de
Jesucristo
Se manifiesta en mi
cuerpo mortal…
Dios mismo lo pone
en mi mente
Y en mi boca,
¿Dónde queda pues la
jactancia?
Queda excluida,
Porque si él es
quien pone el querer y el hacer,
¿Quienes somos para juzgar al hombre,
Según la carne?
¿Quiénes somos para juzgar al hermano,
No con el juicio que
dice el evangelio,
Si no con el juicio
del hombre,
Por equivocarse de
pensamiento, obra,
Palabra u omisión
del pacto?
¿Caeremos en el legalismo
Por no tener el
proceder de Jesucristo?
Examinémonos a
nosotros mismos,
No al otro si
estamos en la fe.
Todo está bien,
Y todo seguirá bien
con o sin nuestra intervención.
Felipe García
Guatebella
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