ENVIADO
¡Cestero!
Viniste a este país,
Enviado por la misma raíz,
De la vena de Isaí.
Sincero,
Ha sido tu manifestado amor,
Para con tus hermanos,
Que llegaste a pastorear aquí.
Gracias damos a Dios,
Que nos dio la oportunidad,
De tenerte libre de fronteras.
Sabemos que en el reino no hay ningún adiós,
Pues en la mente siempre estás,
Como lo está nuestro Padre.
Pensamos en ti,
Deseando volverte a ver;
Pues eres el enviado de José Luis,
Como regalo de amor por cada país,
Sin importar que el número no sea de a mil,
Él te enviaría tan solo por uno.
Se nos marcó,
Tu proceder con auténtico amor,
No se puede negar tu candor,
Amado obispo…
Cestero,
Cada nación ha de ansiar,
Que tú la llegues a pastorear,
Como Timoteo.
Cestero,
José Luis cuanto te ha de amar,
Que su iglesia, su tesoro te ha de encargar,
Aunque él en carne esté lejos.
Gracias Jesucristo Hombre, mi Dios,
Que nos diste la oportunidad,
De habernos enviado a tu amado hijo.
Lo llamamos por su nombre,
Gloria fue haber compartido con él,
Y gozarnos con el ánimo que hay en su mente.
Verlo a él Padre, es ver tu amor,
Créenos…
Nos cubrió,
Con el manto que es tuyo Señor,
Te vimos cara a cara en él,
Por eso… ¿Cómo no amar a Carlos Cestero?
Y aunque se fue,
Él se quedó con su voz que es de tenor,
Activó tu ánimo en nuestra mente y en este salón,
Donde se reúne tu amada en congregación,
Desde esta que es…
Tu amada nación…
Felipe García
Guatebella
Junio 2007