SALÓN 666: EL DON DE LA FE 601

18 de enero de 2012

En el Salón 666, el Obispo Rafael Encarnación saluda a los alumnos en nombre del Presidente y Decano de la Universidad CEG dando inicio a la clase del día 157 del Conteo Regresivo.

 

Bendecidos con toda bendición. Bienvenido al salón 666.

El curso que tenemos para el día de hoy es uno fundamentalísimo para entender el carácter de Dios. De hecho es donde está basado lo que entendemos por “el haber sido creados”.

Pero, permitamos que sea nuestro Presidente y Decano el Doctor José Luis De Jesús  Miranda, Jesucristo Hombre, quien nos introduzca a este poderosísimo e interesante tema para el día de hoy.

Jesucristo Hombre

Vamos a hablar de una ciencia que se llama El Don de la Fe, ese es el tema de hoy: El Don de la Fe.

Bueno, aquí el apóstol dice que el medio de la salvación es la fe y luego dice, “pero esto no es de vosotros es un don de Dios”, (Efesios 2:8).  

Por lo tanto, no estamos hablando aquí de la fe natural que todo ser humano posee. En el viejo testamento, ellos utilizaban la fe natural que ellos tenían y por ser escogidos, pero como estaban bajo pecado tenían que utilizar la fe de ellos. El don de la fe no puede habitar en una persona que está cobijada por el pecado. Para este don llegar a ti, tenía Cristo que morir en la Cruz, quitar el pecado; al quitarlo, entonces el don de la fe está en esos elegidos, para vivir por medio de esa ciencia.

Obispo Rafael Encarnación: 

Pues, el curso que tenemos para el día de hoy, por instrucciones de Jesucristo Hombre es:

EL DON DE LA FE 601

Pregunta número uno, para reflexionar:

1.    ¿Qué es la fe?

Y, si somos salvos por medio de la fe, entonces, cómo nos mantenemos siendo salvos.

Entonces, nos llevaría a la segunda pregunta:

2.    ¿Qué es vivir por fe?

Y, una tercera pregunta sería:

3.    ¿Qué es vivir sin la fe?

Entonces, el objetivo principal de este currículum  en el día de hoy es mostrar la diferencia de vivir sin la fe (por obras), versus la diferencia de vivir por la fe (sin obras).

A manera de introducción, quisiera que revisáramos esta gráfica para analizar  lo que significó el periodo de dispensación del Monte Sinaí hasta la Cruz del Calvario. Si notamos en el Monte Sinaí se le reveló y se le dio la ley a Moisés, y ese periodo de tiempo, esa dispensación de la ley, llegó hasta la Cruz del Calvario. Ese periodo fue conocido como la dispensación de la ley. Entiéndase desde el Monte de Sinaí  hasta la Cruz del Calvario.

  

 

     

 

Mantenga eso bien en claro, porque tenemos que definir entonces, cómo vivía un creyente dentro de ese periodo de tiempo. De hecho, ese es el primer encasillado que vamos a discutir:

I.              ¿Cómo vivía el creyente en la dispensación de la ley?

Vamos a apreciar este versículo bíblico en la carta del apóstol Pablo a los Gálatas, capítulo 3 verso  23.

“Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley,…”

Recuerda el término confinado: preso, encerrado, recluido.

“…antes que viniese la fe, estábamos, presos, recluidos, confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe, que iba a ser revelada.”

Entonces, el fundamento bíblico que el apóstol Pablo presenta es que bajo esa dispensación, ese periodo de tiempo del Monte Sinaí hasta la Cruz del Calvario, el creyente estaba confinado, preso bajo la ley.

¿Qué era la ley? Pues, precisamente, lo que se le reveló a Moisés, en esa dispensación. El creyente estaba preso, confinado, hasta que llegase la fe que iba a ser revelada. En otras palabras, la fe no estaba.

¿Cómo estaba el creyente? ¿Cómo vivía un creyente, entonces, bajo esa dispensación? Estaba preso. Estaba confinado.

Vamos a observar esta ilustración:

 

     - Presidio La ley

 

Ahora mismo me encuentro en el Presidio La Ley. Si yo hubiera estado viviendo en el periodo de tiempo de la dispensación de la ley, desde Moisés hasta la Cruz del Calvario, me hubiera encontrado en el Presidio La Ley, porque estábamos encerrados, confinados, recluidos bajo la ley hasta que llegase la fe.

En otras palabras, si yo hubiese estado en ese periodo de tiempo, te hubiera dicho: -Jehová te bendiga-, pero estoy preso. Hubiera dicho: -El Señor te reprenda, Satanás-; pero estoy preso. O, como Santiago, que ungía con aceite para perdón de pecados. Entonces, estuviera con una botella de aceite, ungiendo, pero preso. El creyente, antes de Cristo morir en la Cruz del Calvario, bajo la dispensación de la ley, desde Moisés hasta Jesús de Nazaret, estaba preso, encerrado. Y, podía decir: -Oye, al diablo lo tengo aplastado-, pero estaba encerrado.

Si la fe no estaba, entonces, se vivía por obras. La ley es sinónimo de las obras. Entonces, un creyente que vivía bajo esa dispensación estaba en el presidio a ley.

Veamos esta otra expresión bíblica, este versículo en Gálatas, capítulo 3, verso 12.

“…y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas”.

“La ley no es de fe, el que hiciere estas cosas…” ¿A qué cosas se refería? A los 613 mandamientos que expresaba la ley de Moisés, más el decálogo, que eran 10 mandamientos. Usted violaba uno de esos mandamientos se hacía culpables de todos.

Veamos este otro versículo en Gálatas, capítulo 3, verso 10. 

“Porque todos los que dependen de las obras de la ley…”

Mantengamos en mente, que en ese periodo de tiempo la fe no estaba, no había llegado, no había sido revelada. El creyente estaba en el presidio la ley esperando hasta un punto en la historia donde se revelara, se manifestara la fe.

Entonces, ¿cómo vivía el creyente? Bueno, “porque todos los que dependen de la obras de la ley”, se vivía por obras.

¿Qué significa obrar? Hacer, trabajar.

“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito esta: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.”

Mira esta otra expresión bíblica, en la Escritura. Habacuc, capítulo 2, verso 4. 

“… más el justo por su fe vivirá…”

Entonces, ¿cómo se vivía? Se vivía bajo la ley, que era obra, pero con la característica de que el creyente vivía por su fe. Y, el detalle en “vivir por su fe” es que hay inconsistencias, porque es por la fe que depende del individuo, la fe natural y esa fe es condicionada al ánimo del individuo. Antes de la Cruz del Calvario, en ese periodo de tiempo, se vivía por la fe individual de cada creyente, por obras.

Notemos nuevamente, ahora la gráfica.

 

   

 

Porque en la Cruz del Calvario, Cristo le da cumplimiento a la ley. De hecho, Efesios capítulo 4, verso 8, dice que:

“… llevó cautiva la cautividad…”

Quiere decir, que la cautividad de la ley, lo que tenía cautivo al creyente en esa dispensación, Cristo, en la Cruz del Calvario…

…llevó cautiva esa cautividad y dio dones a los hombres”.

Él llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres; y ahí es donde entramos en el segundo encasillado.

II.            ¿Cómo vive el (Verdadero) creyente en la dispensación de la gracia?

 Porque, con la resurrección de Cristo, entonces, se establece otra dispensación, la dispensación de la gracia.

 

    

 

Mantengamos en mente, desde el Monte Sinaí hasta la Cruz del Calvario, la dispensación de la ley. Con la resurrección de Cristo se estableció la dispensación de la gracia; y en la dispensación de la gracia, Cristo, al morir, llevó cautiva esa cautividad. En otras palabras, le abrió la cárcel a los que estaban presos y dio dones a los hombres.

Vamos a ver qué don, particularmente, le dio a los hombres. Efesios capítulo 2, verso 8. Importante esta expresión bíblica que fue la que tomamos como fundamento.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.”

Ah, ahora llegó la fe. Él llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres. Ahora llegó el don de la fe. Ahora, a diferencia de la dispensación de la ley, a la gracia se entra por medio del don de la fe. Es, a través, de ese don que somos salvos. “Somos salvos por medio de la fe y esto no es de vosotros, es un don.” 

¿Y, qué significa don? Regalo, dádiva. Es un regalo de Dios.

De hecho el verso continúa diciendo. Efesios 2: 9.

“…no por las obras, para que nadie se gloríe.”

Porque ya dejó de ser la dispensación de la ley y estamos en la dispensación de la gracia, y ahí se es salvo por medio del don de la fe.

Ahora, ¿qué es la fe? Hicimos esta pregunta para reflexionar: ¿Qué es la fe?

Vamos a Hebreos capítulo 11, el verso 1.

“Es, pues, la fe la certeza…”

Certeza es conocimiento seguro y claro de una cosa.

“Es, pues, la fe, un conocimiento seguro y claro, de lo que se espera la convicción…”

¿Qué es convicción? Convencimiento pleno.

Entonces, podemos decir que la fe es un conocimiento seguro y claro, un convencimiento pleno de que es un don, un regalo de Dios. Entonces, somos salvos por medio de la fe, que sería, por medio de un conocimiento seguro y claro, con un convencimiento de que es un regalo de Dios, (Efesios 2:8).

Entonces, ya no es la fe individual o personal, sino que es la fe como don que Dios le dio al creyente; no por obras. Porque ahora, la salvación no depende de lo que tú hagas, sino del don que él ha depositado en ti. “Somos salvos por medio de la fe, pero esto, este conocimiento de la fe, no es de ustedes es un regalo de Dios”.

Romanos capítulo 1, verso 17.

“… Mas el justo por la fe vivirá.”

El justo por la fe vivirá, el don de la fe. Efesios 2:8.

“Somos salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es qué, es don de Dios.”

Somos salvos por medio de la fe. Mas el justo por la fe vivirá.

Romanos capítulo 5, verso 1 y 2.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes.”

Entonces, la fe es el medio, el conocimiento de esa ciencia es el medio para ser salvo. Pero, para mantenernos viviendo en la dispensación de la gracia es por medio de la fe. De hecho, una de las cosas que Jesucristo Hombre no decía es que el único apostolado que enseñaba la fe era el apóstol Pablo, más nadie.

De hecho, como referencia Romanos capítulo 1, verso 5.      

“Por quien recibí la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones.”

Al apóstol Pablo fue al único que se le dio el misterio de la fe.

Mira esta otra expresión bíblica, Romanos capítulo 3, verso 28.

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”

La pregunta, estudiantes. ¿Cómo vive un creyente en la dispensación de la gracia? Por fe. ¿Cómo se expresa la fe? En base a un conocimiento. ¿Y, cómo se manifiesta ese conocimiento? Por lo que tú hablas. “Creí conforme a lo que está escrito, por lo cual hablé”, (2 Corintios 4:13). En gracia no se obra, no se trabaja, no se hace, en gracia se cree el conocimiento de la gracia y se expresa por los labios.

¿Está claro eso? Oye, esa es la diferencia de la dispensación de la ley, versus la dispensación de la gracia.

La pregunta: ¿En qué dispensación estamos?  En la dispensación de la gracia. Por lo tanto, el llamado, hoy en día, es hablar, a conducirnos en base al don de la fe. Digo, si es que posees el don de la fe, porque el gran apóstol Pablo dijo: “No es de todos la fe”, (2 Tesalonisences 3:2).

Ahora, si tú posees el don de la fe, tú tienes que caminar en la gracia en base a lo que está escrito, un conocimiento y expresarlo por tus labios.

De hecho, vamos a analizar la gráfica nuevamente, porque nota, una vez Cristo muere y resucita, establece la dispensación de la gracia. Pero, cuando el gran apóstol Pablo muere, él  hizo una advertencia- “Yo sé que después de mi partida entrarán hombres malos y perversos”. Y, cuando Pablo muere, hubo una mezcla de evangelios y se manifestó la gran apostasía.      

 

 

Vamos a hablar el tercer encasillado.

III.           Ejemplos de apostasía… Un vocabulario apartado (desviado) de la fe.

Mira esta expresión bíblica en la Primera carta del apóstol Pablo a Timoteo capítulo 4 verso 1.

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe…”

¿Qué significa apostasía? Apartarse de. El apóstol Pablo estableció la dispensación de la gracia que era por la fe, pero ahora dice, que se manifestó la apostasía, en otras palabras se apartaron de la fe.  

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos se apartarán de la fe, escuchando espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.”

Como Jesucristo Hombre nos ha enseñado, la doctrina de demonios no se enseña en un parque de pelota, ni en una cancha de baloncesto. ¿Dónde se enseña? En una sinagoga, se enseña desde un púlpito. Las doctrinas de demonios que apartan al creyente de la fe se escuchan en una congregación.

Vamos a ver quiénes son estos individuos que están apartaos de la fe. Santiago, carta de Santiago capítulo 2, el verso 24, dice:

“El hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.”

¿Está escuchando lo que dice Santiago? Que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe.

-Santiago, perdóname. ¡Hello! Mira, Santiago, parece que tú estás antes de la Cruz del Calvario. No, no, después de la Cruz del Calvario, el creyente es justificado por la fe sin las obras de la ley. Porque las obras de la ley correspondían al periodo de la dispensación de la ley-.

Santiago es un ejemplo de una apostasía, está apartado de la fe.

Mira la Segunda carta de Pedro capítulo 1, verso 5. 

“Por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud…”

¿Añadid a qué? A vuestra fe. ¿Y, dónde estaba Pedro metido cuando el gran apóstol Pablo dice que el justo es justificado por la fe, no por su fe? Pedro dice: “Añadid a vuestra fe”, parece que la mentalidad de Pedro está dónde, en el profeta Habacuc, en la dispensación de la ley, donde el creyente era justificado por su fe.

Al don de la fe, usted no le tiene que añadir nada, porque es un don completo, es un conocimiento completo.

Pedro en apostasía apartado de la fe.

Primera de Juan capítulo 5 verso 4.   

“Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”

-Juan, pero ven acá, Juan. ¿De qué tú estás hablando? ¿Nuestra fe es la que ha vencido al mundo? ¿Pero no dice Pablo: “Somos salvos por medio de la fe, pero esto no es de vosotros”?-

La mentalidad de Juan estaba antes de la Cruz del Calvario, en la dispensación de la ley.

Judas verso 20.  

“Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe.”

Otro apóstata, apostató de la fe, porque está diciendo que es sobre vuestra santísima fe, cuando, claramente, ya tenemos la evidencia bíblica de que después de la resurrección de Cristo es a través del don fe, que no es de vosotros es un regalo de Dios.

Es decir, que el sistema religioso que basa su doctrina en estos apóstoles (Santiago, Pedro, Juan, Judas) son gente que están desviados, en apostasía, apartados de la fe.

Vamos a ver estas imágenes, para ver ejemplos de quiénes son estas personas que están en apostasía.

Por ejemplo: Mira a estos apóstatas hablando lenguas, apartados de la fe, porque están por obras.

 

Mira, por ejemplo, estos en bautismos. ¿Qué es el bautismo? Una obra. Un símbolo de estar muerto al pecado, cuando ya, por la fe, estamos muertos al pecado.

 

 

Mira estos, reprendiendo al diablo, cuando ya, claramente, en la Cruz del Calvario, el diablo fue destruido.

 

 

Creyentes, posicionalmente en la dispensación de la gracia, presos. ¿Por qué? Porque apostataron de la fe. Ayuno, bautismos, hundimiento en aguas, eso no es de fe, eso es obras. Cristo nos libró en la Cruz del Calvario.

Entonces, ¿que tú prefieres? ¿Estar en la libertad del evangelio o estar preso en la ley? ¿El presidio de la ley o la libertad de la gracia, la libertad gloriosa de los hijos del Señor?

Yo prefiero estar libre. ¿O, tú prefieres seguir en la ley, en el presidio?

Entonces, al sistema religioso apostatar de la fe, en otras palabras no recibir el mensaje de Pablo, cayeron en ley en obra.

Ahora, Jesús hizo una expresión bien importante en los días de su carne en Lucas 18:8, para referencia, “Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallara fe en la tierra?” Obviamente, no halló, hallo apostasía.

Entonces, hay un llamado, que es el cuarto encasillado que queremos discutir hoy.

IV.          Conclusión: Un examen

Vamos a hacer un examen hoy en día. Este es el examen. La Segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios capítulo 13, versículo 5, dice:  

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a nosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo esta en vosotros, a menos que estéis reprobados?

Reprobado: descalificado, suspendido.

Entonces, tienes que examinarte. Hay un examen. Si tú hoy en día estás aquí, estás en la dispensación de la gracia, y en la dispensación de la gracia se vive por fe. Entonces, hay un llamado del gran apóstol Pablo, de Jesucristo Hombre, el llamado hoy en día es a que te examines, si tú estás en la fe o estás en apostasía, viviendo por obras. Porque si estás en apostasía, viviendo por obras, no estás agradando a Dios, “porque sin fe es imposible agradar a Dios”, Hebreos 11:6.

¿Cómo tú agradas a Dios? Viviendo por medio de la fe. Y, en la fe, tú no obras, tú crees a lo que está escrito. Dios lo dice, yo lo creo.

Este es el examen que tenemos hoy en día. En la gráfica vas a ver diferentes terminologías. Tienes que pasar este examen 100 por ciento, sino te tenemos que declarar que estás en apostasía.

 

Número 1. Para saber si usted está en la fe,

-       El primer término es Dios le bendiga. Pregunta: ¿Es de la fe o no de la fe?  Si marcaste, de la fe, estás equivocado. Dios te bendiga, no es de la fe porque te habla de un futuro. La fe te habla de una realidad, ser o estar. Ya estás bendecido.

 

Número 2

-       Todo me obra para bien. ¿Qué marcaste? De la fe.

-       Estoy sano= de la fe.

-       Ayuno. ¿Qué es ayuno? No es de la fe.

-       Estoy próspero= de la fe.

-       Largos rezos= eso no es de la fe.

-       Estoy bendecido con toda bendición= de la fe.

-       Baños de despojo, arrasa con todo= eso es obra, eso no es de la fe.

-       Reprendiendo al diablo: -Lo hato, lo hecho fuera= eso no es de la fe. El diablo fue destruido.

-        Siempre voy en triunfo =de la fe.

-       Adoración, es tirarse de rodillas= eso no es de la fe.

-       Abba Padre= de la fe.

-       Soy un escogido, ser o estar= de la fe.

-       Imposición de mano, ungiendo con aceite= eso no es de la fe.

-       Soy un predestinado=de la fe.

-       Soy un tesoro= de la fe.

-       Bautismo en aguas= eso no es de la fe.

-       En conteo regresivo rumbo a la trasformación=de la fe

-       Tengo que guardar el sábado=eso no es de la fe

-       Aleluya= oye, eso no es de la fe

-       Tengo obras buenas preparadas de antemano=de la fe

-       Hoy es el mejor día de mi vida=de la fe

-       Tengo una cobertura angelical = eso es de la fe

 

Bueno, lamentablemente, ya el tiempo ha llegado a su final.

¡Abba Padre!, por Jesucristo Hombre que vino a traernos el conocimiento de la gracia para que pudiéramos hoy reinar en vida. Recuerde que tenemos un llamado a vivir por medio de la fe.

¿Qué es la fe? Es un conocimiento en Dios que nos da seguridad, certeza de que hemos sido ya bendecidos, predestinados y escogidos por Dios. ¡Abba Padre! Que fue una dádiva, un don, un regalo que nos ha capacitado para creerle a Dios, no por nuestras obras.

Así que, continuamos nosotros en el conteo regresivo rumbo a la trasformación.

Bendecidos con toda bendición. Hasta la próxima.