Testimonio
# 1
Es una bendición poderte saludar y saludar al Apóstol por
medio de ti, ya que tienes un contacto más directo con él; si puedes
hacerme el favor de contarle esto y a la amada también:
Resulta que hace como un mes, a mi hijo mayor (13 Años) lo picó una culebra
venenosa, una Coral, resulta que eso fue como a las 05:30 PM; me dirigía para
mi casa cuando me llamaron de la clínica para decirme que no tenían el antídoto
para esa mordedura y que mi hijo sería trasladado a otro hospital.
Desde ahí comencé a confesar absolutamente todo lo que
Papá nos enseñó, que estaba sano, mandé a mis Ángeles para que lo ayudaran, que
el veneno tenía prohibido tocarlo, Etc.; cuando llegué al hospital recién venía
llegando a la ambulancia y mi hijo verde como brócoli y lleno de sudor. A pesar
de eso seguí para adelante confesando: mis ángeles ya están trabajando y
también le hablaron a los tuyos, eso no es nada; tribulación pasajera,
tranquilo tú sabes que Dios nos guarda en su promesa, tu cuerpo será glorificado,
Etc.,
Etc.
Pasaron las horas y le realizaron toda cantidad de
exámenes; esta es la parte que más me gusta; después de cierto tiempo nunca
presentó síntomas ni efectos secundarios del veneno.
Llegó el doctor y dice esto: “es lo más extraño que he
visto en mi vida; si no veo la culebra que trajeron, no lo creo. Los exámenes
de sangre y de orina no presentan la más mínima muestra de veneno. De 10
personas que muerde este tipo de culebra, se salvan 2 de momento, y luego una
se muere por los efectos secundarios. Pero que no exista veneno en su sangre . . . eso sí es raro.”
A lo que respondí: “lo raro no es eso para nosotros, sino
más bien, cómo ustedes no creen en que Dios es el mismo de ayer y de hoy, y que
de la misma manera que antes caminó entre nosotros, hoy también lo hace.”
Así que, saludos a la amada y espero que los que escuchen
este mensaje, sean alumbrados para que puedan reinar en vida como Papá no lo
enseñó.
Orlando
Costa Rica