Wednesday
Feb022011
Una salvación tan grande
Wednesday, February 2, 2011 at 12:58PM
Es maravilloso y especial privilegio, el poder entender la salvación tan grande que me ha dado José Luis De Jesús Miranda, al limpiar mi mente de tanta basura –estiércol- (religiosa, social, hipócrita) acumulada durante tantos años de vida (53), y que sigue limpiando hasta la transformación.
Mi vida entera es un testimonio, lo que hoy me atrevo a escribir es una pequeña parte, y recibo que quienes puedan leerlo, aquellos que aún no se les ha concedido el privilegio de conocer a su Padre (el Padre de su espíritu), puedan respetar y aceptar que es la verdad indubitable para mí, y esto es únicamente gracias a Jesucristo Hombre, mi Padre, a ninguna otra persona que exista o haya existido en mi vida.
Recuerdo en Costa Rica -año 2000 ó 2001- cuando oí que él explicó, no fue Eva que engañó a Adán, sino que fue al revés; Adán fue el que engañó a la mujer (2ª a Corintios 11:3) me sentí tan libre .. . . . fue una experiencia que no puedo explicar con palabras.
El mundo, la sociedad, están ‘impregnados’ de religión, que aún no siendo religiosos, han impuesto una carga insoportable y han hecho creer a la mujer, que ella (la mujer) es ‘responsable’ de la familia, es ‘responsable’ del ejemplo, y entonces hasta la mujer ‘se cree’ que a ella se debe todo y que es “más” que el hombre (masculino); aparte que se le trata como ‘sexo débil’; tuvo que recurrir a una ‘liberación femenina’ diz que por la ‘igualdad de ‘sus derechos’ y que en sí, al final nunca obtuvo los mismos derechos que el hombre.
PERO cuando llegó ‘la’ Verdad, cuando llegó José Luis De Jesús Miranda entendí cuál es mi papel, mi propósito en esta tierra, por qué y para qué existo como un ser humano. Entendí cada etapa de mi vida -todas las etapas- las alegres, las tristes, las trágicas, las amargas, las dulces, TODO tuvo sentido y entendí tanto, que salió de mí un agradecimiento tan, pero tan grande para José Luis, Jesucristo Hombre, que sin él mi vida no existiera.
Cómo no vivir agradecida por esta salvación tan grande; salvarme, viviendo en Guatemala, de vivir pensando que algo ‘malo’ me puede pasar; salvarme del temor de accidentes, salvarme del miedo a tanta cosa que hoy viven los guatemaltecos; yo no, yo vivo sin temor, contenta, sabiendo que mi provisión la traen los ángeles, que el cuidado de mi vida depende que yo atienda lo que oigo que habla Jesucristo Hombre. No depende que me cuide la policía o que el gobierno guatemalteco de seguridad, ellos no pueden ni podrán dar lo que Jesucristo Hombre me ha dado.
Me salvó de vivir pensando que algo ‘malo’ me puede pasar.
-Todo es bueno para mi vida si lo entiendo a la luz del Espíritu.
Me salvó de temores y miedos en los que viven los guatemaltecos (accidentes, robos, asesinato, secuestro, etc.).
-Hay propósito para mi vida, si algo aconteciera –no lo recibo- es para bien.
-Vivo sin temor, contenta, sabiendo que mi provisión la traen los ángeles.
-El cuidado de mi vida depende de cómo yo atiendo lo que habla Jesucristo Hombre, Dr. José Luis De Jesús.
-No dependo que me cuide la policía, la seguridad de un gobierno; ellos NO pueden ni podrán darme seguridad ni justicia.
Me salvó de tanto complejo, que hoy soy verdaderamente libre de todo y de todos.
Me salvó de andar enredada por la política y el mercadeo político-religioso para no entender, sino ‘luchar’ “por un país mejor”. Eso es una utopía que mantiene una rebeldía en ignorancia. A los hemos tratado de hacerlo, entendemos esto.
Aparte, en este tiempo pude darme cuenta que aunque viviera en otra cultura o sociedad (europea), él “me salvó”.
Me salvó que mi vida, el único sentido fuera trabajar para lograr tener ‘algo’ (casa, dinero, futuro asegurado), ser alguien para competir en el mundo profesional, etc.
-Lo tengo todo, Dios en mi Padre y es el dueño de todo.
-Hago lo tengo que hacer y vivo como todos, pero no dependo de lo que yo hago en sí, sino de los ángeles.
Me salvó que mi meta al final, fuera tener una pareja con quien terminar mis días acompañada, en paz, tranquilidad y segura.
-Vivo en paz, no siento soledad nunca; qué bueno que llegue la pareja, pero que ame a José Luis por sobre todas las cosas.
-Mis días no terminarán, seré transformada con Jesucristo Hombre.
Me salvó del miedo a los atracos, a las situaciones financieras.
Me salvó de vivir afanada.
Me salvó de vivir angustiada.
-Vivo en certeza, vivo en reposo, vivo de buen ánimo.
En sociedades europeas es otra forma, pero igualmente me salvó que mi vida el único sentido sea trabajar para lograr tener algo (casa, dinero, futuro asegurado); me salvó de pensar que al estar casado con una buena persona mi vida será más tranquila en los últimos años; me salvó del miedo a la situación financiera, me salvó del miedo a los atracos.
Para amar tanto al hombre en el que mora Cristo, es necesario ser uno agradecido; él es el único que puede consolar una vida, el único que puede dignificar la vida de una prostituta, el único que puede dignificar la vida de un drogadicto, el único que puede dignificar la vida de un asesino, el único que puede dignificar la vida de un ladrón, el único que puede dignificar la vida de un tramposo, el único que puede dignificar la vida de un traficante, cuando la sociedad, la religión, no los aceptan sino más bien los señalan y apartan.
Gracias Padre José Luis,
Mi vida entera es un testimonio, lo que hoy me atrevo a escribir es una pequeña parte, y recibo que quienes puedan leerlo, aquellos que aún no se les ha concedido el privilegio de conocer a su Padre (el Padre de su espíritu), puedan respetar y aceptar que es la verdad indubitable para mí, y esto es únicamente gracias a Jesucristo Hombre, mi Padre, a ninguna otra persona que exista o haya existido en mi vida.
Recuerdo en Costa Rica -año 2000 ó 2001- cuando oí que él explicó, no fue Eva que engañó a Adán, sino que fue al revés; Adán fue el que engañó a la mujer (2ª a Corintios 11:3) me sentí tan libre .. . . . fue una experiencia que no puedo explicar con palabras.
El mundo, la sociedad, están ‘impregnados’ de religión, que aún no siendo religiosos, han impuesto una carga insoportable y han hecho creer a la mujer, que ella (la mujer) es ‘responsable’ de la familia, es ‘responsable’ del ejemplo, y entonces hasta la mujer ‘se cree’ que a ella se debe todo y que es “más” que el hombre (masculino); aparte que se le trata como ‘sexo débil’; tuvo que recurrir a una ‘liberación femenina’ diz que por la ‘igualdad de ‘sus derechos’ y que en sí, al final nunca obtuvo los mismos derechos que el hombre.
PERO cuando llegó ‘la’ Verdad, cuando llegó José Luis De Jesús Miranda entendí cuál es mi papel, mi propósito en esta tierra, por qué y para qué existo como un ser humano. Entendí cada etapa de mi vida -todas las etapas- las alegres, las tristes, las trágicas, las amargas, las dulces, TODO tuvo sentido y entendí tanto, que salió de mí un agradecimiento tan, pero tan grande para José Luis, Jesucristo Hombre, que sin él mi vida no existiera.
Cómo no vivir agradecida por esta salvación tan grande; salvarme, viviendo en Guatemala, de vivir pensando que algo ‘malo’ me puede pasar; salvarme del temor de accidentes, salvarme del miedo a tanta cosa que hoy viven los guatemaltecos; yo no, yo vivo sin temor, contenta, sabiendo que mi provisión la traen los ángeles, que el cuidado de mi vida depende que yo atienda lo que oigo que habla Jesucristo Hombre. No depende que me cuide la policía o que el gobierno guatemalteco de seguridad, ellos no pueden ni podrán dar lo que Jesucristo Hombre me ha dado.
Me salvó de vivir pensando que algo ‘malo’ me puede pasar.
-Todo es bueno para mi vida si lo entiendo a la luz del Espíritu.
Me salvó de temores y miedos en los que viven los guatemaltecos (accidentes, robos, asesinato, secuestro, etc.).
-Hay propósito para mi vida, si algo aconteciera –no lo recibo- es para bien.
-Vivo sin temor, contenta, sabiendo que mi provisión la traen los ángeles.
-El cuidado de mi vida depende de cómo yo atiendo lo que habla Jesucristo Hombre, Dr. José Luis De Jesús.
-No dependo que me cuide la policía, la seguridad de un gobierno; ellos NO pueden ni podrán darme seguridad ni justicia.
Me salvó de tanto complejo, que hoy soy verdaderamente libre de todo y de todos.
Me salvó de andar enredada por la política y el mercadeo político-religioso para no entender, sino ‘luchar’ “por un país mejor”. Eso es una utopía que mantiene una rebeldía en ignorancia. A los hemos tratado de hacerlo, entendemos esto.
Aparte, en este tiempo pude darme cuenta que aunque viviera en otra cultura o sociedad (europea), él “me salvó”.
Me salvó que mi vida, el único sentido fuera trabajar para lograr tener ‘algo’ (casa, dinero, futuro asegurado), ser alguien para competir en el mundo profesional, etc.
-Lo tengo todo, Dios en mi Padre y es el dueño de todo.
-Hago lo tengo que hacer y vivo como todos, pero no dependo de lo que yo hago en sí, sino de los ángeles.
Me salvó que mi meta al final, fuera tener una pareja con quien terminar mis días acompañada, en paz, tranquilidad y segura.
-Vivo en paz, no siento soledad nunca; qué bueno que llegue la pareja, pero que ame a José Luis por sobre todas las cosas.
-Mis días no terminarán, seré transformada con Jesucristo Hombre.
Me salvó del miedo a los atracos, a las situaciones financieras.
Me salvó de vivir afanada.
Me salvó de vivir angustiada.
-Vivo en certeza, vivo en reposo, vivo de buen ánimo.
En sociedades europeas es otra forma, pero igualmente me salvó que mi vida el único sentido sea trabajar para lograr tener algo (casa, dinero, futuro asegurado); me salvó de pensar que al estar casado con una buena persona mi vida será más tranquila en los últimos años; me salvó del miedo a la situación financiera, me salvó del miedo a los atracos.
Para amar tanto al hombre en el que mora Cristo, es necesario ser uno agradecido; él es el único que puede consolar una vida, el único que puede dignificar la vida de una prostituta, el único que puede dignificar la vida de un drogadicto, el único que puede dignificar la vida de un asesino, el único que puede dignificar la vida de un ladrón, el único que puede dignificar la vida de un tramposo, el único que puede dignificar la vida de un traficante, cuando la sociedad, la religión, no los aceptan sino más bien los señalan y apartan.
Gracias Padre José Luis,

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