Poesía: A Quien Pueda Escucharme
Thursday, December 15, 2011 at 07:12AM |
A Quien Pueda Escucharme
A quien pueda escucharme, Quiero yo hablarle, El conocimiento, Que habita en mi mente, Que si eres religioso, Me dirás que yo miento.
Vino el nazareno Jesús, Con su muerte en la cruz, A cumplir la escritura ¡Mira qué hermosura! Quitó el pecado de en medio, Quitó una ley de tedio, Y de maldición, Para el corazón.
Y apareció el otro, El resucitado, Que dejó comunicado El evangelio de verdad, Con toda autoridad, Al apóstol Pablo, Del cual hoy hablo, Y digo que es el perito arquitecto, Que puso el fundamento, De la casa de Dios, Con cimientos que están, De Romanos a Hebreos, Y terminar así con los reos, Que vivieron tras las rejas, Por los cuentos de unas viejas.
Pablo se fue temprano, Aunque no fue en vano. Y así se esparciría, Iniquidad y apostasía. El trono de Dios usurpado, Por quien dice que hay pecado, Que con maldad sin nombre Sometió a los hombres, A vagar como ánimas, Por el valle de las lágrimas. ¡Mira que Babilonia ha hecho daños, Durante estos dos mil años! Adulterio espiritual, Fornicación religiosa, Con los reyes de la Tierra, Trajo inquisición y guerra, Abusos, pedofilia, Crimen y tortura, Una vida dura, Por su falsa ciencia, Que da mala conciencia.
Su mentira y engaño, Trastornó todas las casas, Siendo el opio de las masas. Sometió a los hombres, A su yugo despiadado, De la ley y el pecado, Que con juicio y brujería, Estos perros formarían, Maldición judeocristiana, Mezcla que es malsana, Para nuestra mente, ¡Qué perversa es esta gente! Hoy tienen ya un lío, Por seguir a un judío, Y no ser del otro, Del resucitado, Menos del anhelado, El que me enseñó, De lo que te hablo hoy, El que volvió a vivir, Pero no como judío, Sino como gentil, Un mes de abril, Del cuarenta y seis, Volvió Dios encarnado en el seiscientos sesenta y seis, Desechado por el mundo.
Hasta que en el setenta y tres, Comenzó a confundir, Hasta al hombre más listo, Con la mente de Cristo, El mismo Dios con celo, Siendo boricua hoy su velo, Con la cara al sol, Llama en español, A sus ovejas perdidas, Salvándoles sus vidas. ¿Quién lo iba a creer? Y comenzó a traer A la perniquebrada, A la maltratada, A la abusada y rechazada.
Y las comenzó a limpiar, De religión e iniquidad, De cruel humanidad, Revistiéndolas de nuevo.
Les recordó que son dioses, Hijos del Altísimo, Descendientes de Abraham, Bendecidos y perfectos, Y porque él prendió la luz, Se entendió el sacrificio de la cruz, Que aunque alguien se ofenda, Dios con una ofrenda, Reconcilió de una vez Los cielos y la Tierra. Ahora al hijo no le aterra, Llegar a su presencia, Pues hay limpia conciencia, En la divina mente, Del presente o ausente.
¿Qué más hay que pedir? Si es ya no vivir, Con la incertidumbre, Que da una vana espera, De un dios desconocido, Que como un aparecido, Viene sobre las nubes, Y que da miedo y da culpa. Hoy la religión insulta, La fe, la esperanza y el amor, De nuestro Dios y Señor, Con su apocalipsis y su rapto, Con mentira y engaño, Produciendo tanto daño, A las ingenuas mentes, De los inocentes.
Ahora Dios en José Luis Está nuevamente, Y a Abraham y descendientes, Les dio luz, Les dio Vida, Inmortalidad, Y verdadera identidad. Librados de todo mal, Con servicio angelical, Doblando las rodillas, Desde estas nuestras sillas, Contando hoy los días, Corazones ya sellados Pensamientos ordenados, En libertad gloriosa, Y en esperanza hermosa, De la transformación De estos cuerpos mortales, A la gloria de los celestiales.
Todo escrito está, Todo se cumplirá, Y los hombres se juntarán Y se preguntarán: -¿Quiénes son estos Que vuelan como aves, Y brillan como soles, Caminan por el fuego, Cantando sus canciones, Y gobiernan las naciones, Con justicia y equidad, Que no vio la humanidad, Desde tiempos ancestrales, Y hoy terminan con los males, De esta vieja creación, Traen hoy transformación, A los puntos cardinales? ¿Quiénes son estos a los cuales, El mismo Dios tanto ama, Y que son su misma llama, Porque son la misma luz, Desde que José Luis de Jesús, Apareció en occidente, Y transformó su mente, Llevándolos en victoria, Hasta esta poderosa gloria?
Felipe García Guatebella Diciembre 2011 |
Joanisio (Brasil) | Comments Off | 





