EL PODER QUE AGRADA A DIOS
¿Sabía usted que hay DOS poderes: El poder del evangelio de la incircuncisión que agrada a Dios, y el poder engañoso de Dios?
El ser humano por su estado de debilidad siempre ha anhelado ser poderoso.
Por eso hoy existen caracteres de fantasía en Hollywood como Superman, el Hombre Araña, Batman que manifiestan la inquietud del ser humano. Incluso los políticos poseen un poder, el problema es que ese poder hace daño. Pero Dios tiene un poder para sus hijos que no hace daño.
Ese PODER es para ejercitarnos dentro de la habitación de cada hijo. Por eso Romanos 1: 16 dice que el EVANGELIO es PODER de Dios. Dios preparó un PODER para sus hijos, pero es por medio del evangelio, no hace daño, sino que beneficia. Efesios 1: 18 al 23 dice que el evangelio nos alumbra los ojos del entendimiento, y ese PODER sobrepasa toda autoridad, poder o señoría en la tierra. Todo lo que podamos necesitar está centrado en el evangelio de la incircuncisión (la gracia), no el de la ley.
Dios, todo lo sometió y lo dio por CABEZA a la IGLESIA. Todo lo que él conquistó en la cruz con su muerte y resurrección fue para su amada, su iglesia. Pero el sistema religioso busca poder en ayunos, en vigilias, en sacrificios en la teología, en el misticismo y eso no agrada a Dios. Solo a través del evangelio de la incircuncisión agradamos a Dios, porque nos vemos completos ( Colosenses 2:10), bendecidos (Efesios 1: 3).
El Poder del evangelio saca nuestra verdadera identidad a luz, por ejemplo somos un tesoro y estamos libres del pecado.Pero ese poder tiene una pauta, si usted no se conforma con esto, entonces niega a Dios y él no tiene otra opción que entregarlo a la mentira. Debe saber que está el PODER de Dios (su evangelio, que sí agrada a Dios); y está un PODER engañoso de Dios ( 2 Tesalonicenses 2: 11). Hay DOS poderes. En ese poder engañoso hay competencia (por las obras), se creen más ungidos que otros, pero el evangelio dice que no hay que tener el más alto concepto de si mismo ( Romanos 12: 3). Debemos gloriarnos dentro de la medida de nuestra habitación.
La competencia PROVIENE de Dios (2 a los Corintios 3: 5), todo viene de la cabeza. El poder de Dios trabaja con la mente, y la mente del sistema religioso está dañada. No debemos pensar más de lo que está escrito ( 1 a los corintios 4: 6), debemos pensar solo lo que explica hoy en día Jesucristo hombre, Dios mismo.
Recuerde, siempre debemos ver a los demás como superiores a nosotros mismos. (Filipenses 2: 3).
Apreciado lector: El poder de Dios es para uso personal y nos lleva a la estatura del varón perfecto para poder reinar en vida, respetando a los demás.
¡Bendecidos!