LA HABITACIÓN CELESTIAL
¿Sabía usted que cada uno de nosotros tenemos un ángel que conoce los límites de nuestra habitación celestial?
Cuando oímos la palabra HABITACIÓN nos imaginamos la habitación de un hotel o la dirección donde habitamos.
Pero hay otro tipo de habitación, la habitación CELESTIAL. En Hechos 17: 26 dice que los hombres tenemos prefijado el “orden de los tiempos”; y los límites de nuestra habitación. Cuando habla del “orden de los tiempos” es la edad que viviremos sea 70, 80 ó 90 años. Los más robustos viven 80 años. Cuando habla de los “límites de nuestra habitación” es de nuestro ESPÍRITU.
Usted es un espíritu que tienes límites y está llamado a caminar en las obras preparadas de antemano.Nuestra habitación tiene límites, y esos límites son diferentes en todos, ya que hay una obra de antemano para cada uno. Hay un ángel que conoce los límites de su habitación, él conoce por donde usted tiene que caminar. No debemos violar los límites de otro terreno (habitación).
Debemos saber que sí vivimos por gracia hemos sido llamados a una libertad gloriosa, pero esa libertad está sujeta a unos límites. Hay cosas que el ángel las permite, pero otras NO. Así que no comparemos ni menospreciemos nuestra habitación con la de otra persona. Segunda a los Corintios 5: 2 dice que “gemimos” ser revestidos de aquella nuestra HABITACIÓN celestial. Esa habitación viene con usted desde antes de la fundación del mundo; pero tiene unos límites en la experiencia terrenal.
Debemos caminar fijándonos en nuestro ángel ya que el pacto cambió pero ellos NO. Éxodo 23: 20 al 23 dice que los ángeles guardan el camino. No debemos ser rebeldes porque no perdona ya que el “nombre” de Dios (José Luis De Jesús) está en él. Cada vez que violamos por donde caminamos, le faltamos el respeto a él. Dios mismo aflige a nuestros enemigos, por eso debemos estar pendientes de la voz del ángel. Pablo no lo hizo y se fue a los de su nación primero, luego reaccionó y se fue a los GENTILES. Por eso, las pruebas menguan cuando honramos esos límites.
El Salmo 91: 9 y Hechos 1: 20 hablan de esa “habitación”. La última cita habla de otra habitación, la de Judas que era desierta.
Pero la HABITACIÓN de Jesucristo hombre, Dios mismo, será como una señal para los pueblos, y será buscada porque será gloriosa (Isaías 11: 10).
Todo el sistema religioso no conoce su habitación celestial porque no tienen nada en la mente, son edificios abandonados, llenos de moho.
Apreciado lector: Tenemos una libertad gloriosa pero no debemos abusar de la habitación, ya que todo obra para bien, pero dentro de la colindancia.
Bendecidos.