CÓMO SER UN INSTRUMENTO ÚTIL
¿Sabía usted que para ser INSTRUMENTOS útiles tenemos
que limpiar la mente, pensando en lo que es bueno?
En
2ª a Timoteo 2: 20, 21 Pablo dice que en una
casa grande (que es la iglesia), no solo hay
utensilios de oro, plata, madera o barro.
Hay
unos que son para usos honrosos y otros viles. El
verso 21 dice que si alguno se limpia de estas
cosas, será instrumento, santificado, ÚTIL.
La
pregunta es: ¿Cómo limpiarnos si estamos vestidos con
un cuerpo de debilidad? Si eso se interpreta
incorrectamente, una persona se limpiará con ayunos,
dejando de fumar, flagelando el cuerpo, otros pasan al
frente del púlpito -como lo hace la religión- buscando
limpieza de un cuerpo que para nada aprovecha.
Entonces, ¿cómo limpiarse? 2ª a los Corintios
3: 5 dice que no somos competentes por nosotros
mismos. Por eso las situaciones de nuestra vida (pruebas)
suceden porque Dios nos lleva para que anulemos y
podamos derribar eso en nuestra mente; entendiendo que
la competencia no proviene de nosotros, sino de Dios.
Hebreos 13: 20, 21
dice que “haciendo él
en vosotros lo que es agradable delante de él por
Jesucristo;…” Él nos hace aptos
para toda buena obra para hacer su voluntad.
No
contó con nuestro libre albedrío, solo nos escogió. Aquí
califica el más débil, por eso usted tiene que saber que
su carne tiene deseos y hay que examinarlos no
simplemente saber que los tenemos (Gálatas 5: 17).
Hay
que conocer el MAL. Si una congregación NO
vive esto, la gente tiene miedo, como está hoy la
religión. Por eso Pablo dice que el deseo de la carne es
contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne.
Queremos hacer el bien siempre, pero la carne estorba.
Por eso Pablo dice “si alguno se limpia de estas
cosas será instrumento útil”. ¿Pero cómo
limpiarnos?
El
Apóstol José Luís De Jesús Miranda declara que nos
limpiamos con Filipenses 4: 8 que dice:
“…todo lo que es
verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro,
todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay
virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad”.
No
podemos cambiar la carne, así que Dios quiere que aunque
no podemos cambiarla pensemos en lo bueno. Cuando llegan
los problemas económicos, pensar “soy rico”.
Cuando llegan las enfermedades, pensar “estoy sano”.
Entonces, “si alguno se
limpia de estas cosas será instrumento útil”.
Hay que limpiarnos la MENTE.
Es tiempo
de limpiar el templo sabiendo que no podemos conocer al
hermano según la carne.
Apreciable lector: Declaramos que sus ojos son
alumbrados para que sepa que somos instrumento útil
porque Dios nos hizo ministros competentes, haciendo él
en nosotros lo que es agradable delante de él.
¡Bendecido!