LA MISIÓN DE LA IGLESIA
II
¿Sabía
usted que la iglesia tiene que dar a conocer el misterio
del evangelio que enseña que ya estamos sin pecado?
Hay
una sabiduría
predestinada, profetizada por los profetas donde Dios
pondría sus leyes en la MENTE (Hebreos 8: 10).
Romanos 7: 25
dice que ahora le servimos a Dios con la MENTE;
lo expresa porque el profeta lo dijo. Además indica que
sería nuestro Dios (Jesucristo hombre), y
nosotros seríamos su pueblo.
Dice que ninguno enseñará a su prójimo “conoce al
Señor”, porque todos le conoceríamos. Contrario a
las religiones que enseñan “conozca al Señor”,
porque creen que están en pecado, cuando sabemos que el
pecado fue quitado (Hebreos 9: 26).
Los religiosos cuando leen: “Escribiré las leyes
en el corazón de ellos”, ellos piensan que son
leyes de Moisés, por eso no la abandonan, porque las
únicas leyes que usted conoce (ojo por ojo, diente
por diente, los rudimentos).
Sin embargo, hay una sabiduría oculta (1ª a los
Corintios 2: 6, 7). Esa era la sabiduría
predestinada, la que Dios escribiría en nuestras mentes
(Hebreos 8: 10). Donde nos presenta predestinados
(Romanos 8: 29), escogidos (Romanos 8: 33).
Esa sabiduría traerá sorpresas porque hay personas que
se han portado muy mal, pero son escogidas. Bien lo
profetizó Jeremías 31: 33,
34.
Seremos su pueblo, conoceremos al Señor (no a Jehová),
él ya se cambió el nombre. Ya nos perdonó, no se acuerda
de los pecados;
los tiró a sus espaldas (Isaías 38: 17). A lo
profundo de la mar (Miqueas 7: 19). Pecador
significa trasgresor de la ley de Dios; pero como él nos
perdonó, usted ya no es trasgresor de esa la ley. Ahora,
hay trasgresores de la ley del espíritu (del nuevo
pacto), son aquellos que no aceptan el saludo “Bendecido”,
sino el “Dios le bendiga”. No aceptan que son
predestinados. El problema de este mundo es lo que se
HABLA.
Ya Cristo reconcilió el cielo y la tierra (Colosenses
1: 20). Tiene que haber una confesión diferente,
sino, la creación gime (Romanos 8: 20-
22). Santiago, al oír a Pablo, decía que con la boca
se inflama la creación (Santiago 3: 6).
Ahora, si usted tiene en su lengua la sabiduría
predestinada, no inflama la creación, sino la SANA,
porque hablamos misterio (1ª a los Corintios 2: 7- 11).
Apreciable
lector: Declaramos sus ojos alumbrados para saber que
solo el espíritu del hombre que está en nosotros, conoce
todo lo nuestro, y mientras más rápido nos ponemos de
acuerdo con él, crecemos y maduramos.
¡Bendecidos!