LA DEBILIDAD DE LA
DEBILIDAD
¿Sabía que todas las personas son malas en la carne y no
se puede “matar la carne” porque es una ley que
está en nuestros miembros?
Usted y yo somos débiles en la carne. El viejo
testamento no pudo con las debilidades, ya que nadie
pudo cumplir la ley.
Por eso vino Dios en Jesús de Nazaret, nació como
hombre, no como Dios. Él
murió por nosotros, y dejó un ANTÍDOTO para la
debilidad para que el DÉBIL sea FUERTE,
pero por dos mil años las RELIGIONES han
ESCONDIDO esa medicina. Los apóstoles
influenciaron para eso por conocer a Jesús de Nazaret
judío, y ellos lo presentaron como el ejemplo a seguir,
pero él no fue nuestro ejemplo, sino que fue nuestro
sustituto.
Por eso a
Pablo lo llamaron Anticristo, porque él dijo que a Jesús
no lo miremos como ejemplo (en la carne) según (2ª
a los Corintios 5: 17).
Todas las religiones “cristianas” están basadas
en Jesús de Nazaret; y no saben que él NO fue
cristiano, sino judío. El resucitado le dijo a Pablo que
el hombre sería fuerte con un poder que se llama: EL
EVANGELIO (Romanos 1: 16, 17). Es por fe, y
para fe, o sea que tenemos que seguir en la misma
actitud.
El evangelio es para la salvación diaria, no es eterna.
¿Como viviremos esa salvación si somos débiles?
Hay una ley: “El mal está
en mi” (Romanos 7: 21). Usted y yo
somos MALOS en carne. La religión promueve “vivir
en santidad”, y
eso en carne no se puede. El mal está en nosotros. El
mal se pega según nuestro entorno.
Nosotros no sorprendemos a Dios con nuestras
debilidades, él llora, porque
él hizo un plan para que vivamos en PODER, y es
el evangelio de la incircuncisión (la gracia).
La gente es MALA por naturaleza, no hay quien
haga lo bueno (Romanos
3: 12).
Hay que VER una ley que se revela, y está en
nuestros miembros (Romanos 7: 22, 23).
Entonces, no se puede “matar la carne” como dice
la religión. El antídoto es la gracia, que es la
criptonitá para la debilidad y la predica Jesucristo
hombre. Esa palabra hay que creerla y hablarla (2ª
a los Corintios 4: 13).
A Pablo se le dijo “bástate mi gracia”, (2ª
a los Corintios 12: 7, 9), que el poder de Dios se
perfecciona en la DEBILIDAD en los humildes, no
en el altivo. Sabemos que el viejo hombre está viciado
con deseos engañosos (Efesios 4: 22).
Hay un Camino de Santidad, donde Dios mismo estará con
su pueblo (Isaías 35: 8); donde él hará en
nosotros lo que es agradable para él mismo (Hebreos
13: 20, 21), porque somos un espíritu con él (1 a
los Corintios 6: 17).
Apreciable lector:
Declaramos sus ojos alumbrados y entiende que quien
determina la victoria en su vida, es usted mismo,
ya que somos más que vencedores con esta palabra de
gracia.
¡Bendecido!