EL VELO ES SU CARNE
¿Sabía usted que hasta el día de hoy el mundo tiene el
velo de Moisés, que es el “dios de este siglo”, y que
solo por Cristo es quitado?
Hebreos 10: 20
Pablo escribió que hay un camino NUEVO y VIVO
que Jesús de Nazaret nos abrió con su velo, su CARNE.
Y que la carne es un VELO. Todos tenemos un
VELO puesto. El VELO de su espíritu (el
tesoro) es la carne. Usted es un gran TESORO,
pero el barro (la carne) oculta su verdadera
identidad.
Cuando alguien
atraviesa el VELO, usted entra al camino NUEVO
y VIVO, y eso hoy, solo lo está haciendo
Jesucristo hombre, Apóstol José L. De Jesús Miranda,
predicando el verdadero evangelio escrito por Pablo.
El evangelio de Pablo (la incircuncisión), era
para hacer feliz al MUNDO, pero los APÓSTOLES
“violaron” el decreto al “predicar” el mensaje de
la circuncisión (la ley) que era para gobernar al
VELO (la carne), no el espíritu.
Si Pablo
hubiera llegado al ESPÍRITU, hace dos mil años
atrás, no hubiera POBREZA, ni crímenes en el
mundo. La LEY de Moisés, ni los apóstoles
pudieron hacer nada; éstos últimos vieron a Jesús de
Nazaret cumpliendo la ley, no a vivir por gracia; Jesús
sabía que él tenía algo MEJOR, para los gentiles,
que era un camino NUEVO y VIVO. Por eso,
los apóstoles callaron y mataron a Pablo, porque él era
la clave.
Por eso el trabajo de Jesucristo hombre es atravesarles
el VELO a las personas para que sean FELICES,
llegando a su interior. La RELIGIÓN no llega al
interior, llega a la CARNE. El camino NUEVO
y VIVO, quita el espíritu de TEMOR, de
DUDA y nos da dominio propio en la vida. Hasta el
día de hoy, la religión tiene el entendimiento embotado
(2ª a los Corintios 3: 14), les queda el mismo
velo que solo Cristo (Jesucristo hombre) lo
quita.
Por eso lo llaman El Anticristo (igual que a Pablo),
ya que nos lleva a no mirar las doctrinas de (Jesús
de Nazaret) y seguir al resucitado. Todas las
RELIGIONES que se llaman “cristianos” andan con
Jesús de Nazaret, no con el RESUCITADO. No saben
que Jesús ya no vendrá más (Juan 16: 10). Los
religiosos sino aman a Jesucristo (hombre) son
anatemas. Ellos están con “el dios de este siglo”,
Moisés, que les cegó el entendimiento (2ª a los
Corintios 4: 3 y 4).
2ª a los Corintios 3: 15, 16, y 17
dice que el mundo tiene un velo (Moisés) y para
quitar ese velo, deben convertirse al Señor, que es el
Espíritu (no Jesús en carne), sino Jesucristo
hombre, al que miramos a cara descubierta, no con un
velo.
Apreciable lector:
Declaramos sus ojos son alumbrados para que sepa que el
Señor, es Jesucristo hombre, no su carne, sin el
Espíritu.
¡Bendecido!