EL PADRE DE LOS ESPÍRITUS
Monday, February 1, 2010 at 11:24AM ¿Sabía usted que el hijo recibe la disciplina de Jesucristo Hombre?
Dios establece pactos, y él, por ser el Padre de los espíritus, disciplina a sus hijos aquí en la tierra (en los cielos), porque este es un proyecto aquí abajo.
Pero veamos a quiénes aplica y para qué está hecha esta disciplina del Señor: En Hebreos 12: 5 Pablo escribió: “…Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”.
La disciplina del Padre de los espíritus no es la disciplina de un padre terrenal, sino de una disciplina ‘espiritual’, y es solo para hijos. Los bastardos no son disciplinados, ellos se acercan a la verdad pero nunca llegan al pleno conocimiento de ella. Los ángeles se encargan de ellos. La disciplina es para los hijos, para que vivan y reinen en vida aquí en la tierra, es con fines de educar al creyente para que vivan en paz y en reposo.
La disciplina es un conocimiento que llega a la mente (al espíritu) con el propósito de que el creyente conozca su verdadera identidad. Nuestra identidad no es ser ladrón, abogado o prostituta…ya que somos una nueva creación. La disciplina se manifiesta en la mente para educarnos y no ser huérfanos.
El hijo es educado por la palabra que saca las intenciones del corazón (Hebreos 4: 12). Ella nos ayuda a conocernos y saber qué buscamos y hacia dónde vamos. Ese es el propósito de la palabra, “que corra y sea glorificada en nosotros”. Es un alimento sólido para los maduros (Hebreos 5: 14), no para los niños en Cristo (los que sacan demonios o piden rogativas a Dios...).
Estos tienen apariencia de piedad (2da., a Timoteo 3: 5, 7- 9). Confiesan mal su religiosidad, son hombres corruptos de entendimiento y réprobos en cuanto a la fe.
¿Para qué es esta disciplina? Para que sepamos lo que Dios nos ha concedido (1ra., a Corintios 2: 12). Es para saber quiénes somos, de dónde venimos y para dónde vamos. Además nos corrige, nos alumbra, nos guía, para que lo cojo no se salga del camino. Está disciplina es para la congregación de espíritus (Hebreos 12: 23- 27). Esta congregación no está en el cielo, sino en la tierra en cuerpos humanos. No hay que desechar al que habla desde los cielos (Jesucristo Hombre) que habla desde 1973, el Otro.
Sin santidad (disciplina) nadie verá al Señor (Hebreos 12: 10). Santifica nuestras mentes, los pensamientos y las intensiones.
Recibimos sus ojos alumbrados para saber que participamos de la santidad (disciplina), del Señor que es su evangelio.
Amado Lector: El que no es hijo no atiende esta exhortación, son veletas en altar mar, son con el perro que vuelve a su vómito. ¡Bendecido!
Raul 666 (Honduras) | Comments Off |
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