"EL DAÑO FAMILIAR DE LA RELIGIÓN"

EL APOSTOLADO  

 

 

   

29/08/2007

 

 

 

Ministración de la Siembra

 

Y nos toca ahora ir a la próxima Ministración, segunda Ministración. Papá nos ha educado ¡eh!, de que sus reuniones son tres Ministraciones: Alabanza, la Siembra y la Palabra.

 

¿Cuántos quieren ir a la segunda Ministración?  (Abba Padre, le contestan.)

Por favor, si son tan amables y me acompañan a la carta del Apóstol Pablo a los Efesios, capítulo 3 y el verso 20. Cuando estemos ahí, diga: Abba Padre.

 

Dice: “Y a Aquél que es poderoso... -diga: Poderoso-,...para hacer... -algunas cosas, ¿cuántas?- ...todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que  actúa en nosotros…”  

 

Diga: Él es poderoso.

 

Note que hay una, una “A” mayúscula que se refiere, ¿a quién? A Dios mismo, ¿verdad?

 

Pues nuestro Obispo de obispos, nos decía que el corte es éste. Decía: -Mira, no te limites, no limites a Dios en tu vida. Lo que Él hace es más de lo que pides o entiendes. Así que, lo único que resta es creerle a Su palabra y reposar. Tranquilo, todo está bien.

 

¿Cuántos le creen a Su palabra?  (Abba Padre, le dicen.) Piense un momentito en algo que tú puedas pedir, o entender, pues Él va mucho más, más allá que eso. Porque Él sabe, porque hay buenas obras preparadas de antemano para nosotros, ¿verdad? Y a veces, la cosa se pone color de hormiga, ¿verdad? Pero tenemos una confesión y que le hemos creído a Él, y sabemos que Él es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente. ¿Tú lo recibes?  (Lo recibo, contestan.)

 

Vamos a estar en pie y vamos a sembrar con gozo a nuestro Padre.

 

Di: Gracias Papá, por el privilegio, por el honor de sembrar en tu Gobierno, no te limito. He creído en ti, he creído a tu palabra y reposo, porque todo está bien.

Me declaro sano. Me declaro próspero, en abundancia, con ángeles a mi servicio. Abba Padre.

 

Pase al frente y siembra con gozo a nuestro Padre.

 

 

 

 

Siembra

 

 

Abba Padre, qué lindo es sembrar ¿verdad?

 

¿Cómo te sientes tú después de haber sembrado? Porque sabes que viene la cosecha. Y la transformación está a la vuelta de la esquina; primero la de nuestro Padre, y con eso les vamos a tapar la boca. Tú verás que sí, que ya se la estamos tapando con su palabra; pero eso, eso viene pronto.

 

Bien, la Súper Raza puede pasar a sus clases con sus maestros.

 

Bien, el momento ha llegado, iglesia, de recibir las instrucciones de nuestro Padre para toda su Amada, tanto local como internacional.

 

Presentación del Obispo Rafael Encarnación

 

Y en esta noche, nuestro Padre engalana esta plataforma mundial con la presencia de un ángel con un don muy especial, en cómo explica y traza la palabra y nosotros le amamos, le respetamos, él es como Papá lo ha nombrado: El Abogado de la Gracia. Y es nuestro Obispo de Estados Unidos, Rafael Encarnación. Recibámosle como a nuestro Padre.

 

Saludos del Obispo Rafael Encarnación

 

Buenas noches, buenas noches, gracias, pueden sentarse, gracias.

Gracias, gracias.

 

Les traigo un saludo bien especial a la Amada local y a la Amada internacional, en nombre de Aquél que posee la mente de Cristo, el cual es el mismo Cristo.

(Aplausos)

 

Así que, un saludo a toda la Amada local e internacional en nombre de nuestro Padre. (Continúan los aplausos)

 

Ministración de la Palabra

 

Bueno, y aquí está la carta, está la carta que Él envió para su Amada y por sus instrucciones, la temática que Él tiene para hoy en día es:

EL DAÑO FAMILIAR DE LAS RELIGIONES.

 

Y vamos a comenzar con la carta del Apóstol Pablo a los Hebreos, capítulo 9 y el verso 14.  ¿Lo tenemos todos?

 

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

 

Jesucristo hombre, (Dr. José Luis de Jesús Miranda) me decía: La sangre de Cristo fue ofrecida para presentar una limpia conciencia a Dios.

 

Ese  fue el propósito: Que todo ser humano pudiera presentarse ante el Señor con una limpia conciencia. Pero, obviamente, esto fue un beneficio después de la muerte y resurrección de Jesucristo. Cuando Él muere y resucita, uno de los beneficios de esa muerte y resurrección fue: que todos sus elegidos, en todas partes, se pudieran presentar con una limpia conciencia ante el Señor. La sangre de Cristo produjo ese propósito para la iglesia.

 

Pero el detalle es que, antes de la cruz se vivía no con el beneficio que produjo la sangre de Cristo, sino por medio de las obras de la ley. Y por medio de las obras de la ley, no se podía vivir con limpia conciencia. Por el contrario, antes de la cruz se vivía en culpabilidad. Porque la ley de Moisés exigía una obediencia que ningún ser humano podía cumplirle a Él.

 

Entonces, uno de los beneficios principales de la sangre de Cristo es que, ahora te puedes presentar con limpia conciencia ante el Señor.

 

El detalle es que, ninguna religión en el mundo entero le da ese beneficio a la iglesia. Ninguna religión mundialmente le da el beneficio de lo que Jesucristo hombre le ofrece a la iglesia.

 

¿Qué es lo que Jesucristo hombre le ofrece a la iglesia? Limpia conciencia. Que todo creyente pueda presentarse ante el Señor con una limpia conciencia.

 

Pero tú la puedes mencionar: ¿Cuál sería tu religión?  -En este caso, a toda la fina audiencia que nos está viendo a nivel internacional.- ¿Cuál sería tu religión? Pentecostal, Bautista, Adventista... La pregunta sería: ¿Te ofrece limpia conciencia?

 

Porque fíjate, una de las cosas que Jesucristo hombre decía: El problema es que tú puedes tener un edificio bien bonito, bien elegante. Mira esas catedrales que son una obra arquitectónica tremenda, o un edificio más moderno que proyectan al frente una cruz alumbrada, iluminada, que es un espectáculo desde la distancia, y eso es un show maravilloso.

 

El problema, la pregunta es: ¿Te da tu religión limpia conciencia? Porque podrá tener un buen edificio, pero si no te presenta con limpia conciencia, ¿de qué te vale un buen edificio?

 

Entonces, Jesucristo hombre me decía: Mira todas estas religiones, todos estos grupos religiosos que tienen miles de personas siguiéndoles, y que tienen espectaculares edificios, pero no te dan limpia conciencia, son peores que los grupos terroristas.

 

¿Tú sabes por qué? Porque su función, su misión por no tener la verdadera ciencia es: dañar a las familias.

 

Porque una religión que no presente a una persona con limpia conciencia, lo que hace es... dañándolo.

¡Hello!!!

 

Obispo, ¿peor que los terroristas? El terrorista hizo su trabajo y allí se fue. Pero esta gente, te daña la familia para siempre.

 

Bueno, y Jesucristo hombre decía: ¿Y de dónde es que salen por ejemplo, ¡eh!,   las personas que no se ven perfectas; de dónde sale ese espíritu? O las personas, que por ejemplo, cuando tú vas a un sistema religioso, que hacen un llamado: “Ven al frente, quiero orar por ti”.

 

¿Cuál es el espíritu detrás de ese llamado? Pues, que esa persona pueda arrepentirse, y al arrepentirse ¡eh!, pueda recibir a Cristo como su Salvador y sus pecados puedan ser perdonados, para que ellos puedan, en ese acercamiento... sentirse limpios.

 

Entonces, un sistema religioso Pentecostal, es un perito arquitecto, expertos, son profesionales en hacer pasar a la gente al frente a arrepentirse para que limpie su conciencia; aunque al próximo domingo, ellos durante la semana en su mensaje se van a encargar de ensuciársela nuevamente. Ja, ja, ja. Y por eso usted ve que tiene la necesidad de, al próximo domingo, volver a hacer el llamamiento para que vuelvan a acercarse al frente a arrepentirse.

 

O el sistema Católico Romano que tiene su cajita de confesionario, ¿para qué? ¿Para qué está ese sistema? Para que vayan ahí las personas a confesar, y a través de esa confesión se puedan sentir limpios. Lo único que tienen que ir al otro día o a la otra semana o en el otro mes, porque una vez sucio en ese sistema, siempre sucio. Ja, ja, ja, ja.  (Aplausos)

 

Entonces, ¿de dónde estos sistemas religiosos toman esas aberraciones? ¿De dónde? Sencillamente, por no honrar lo que la sangre de Jesucristo vino a efectuar hace 2 mil años para la iglesia.

 

Por eso, a estos sistemas religiosos, hay que identificarlos.

 

Vamos a ir al segundo versículo que, que Jesucristo hombre quería compartir con nosotros: Carta del Apóstol Pablo, Tito capítulo 1, verso 10 y 11. 

 

“Porque hay aún...  -algunos contumaces, ¿cuántos son?- ...muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a  los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene…”