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Ministración de
la Siembra
Bien, iglesia, vamos a la próxima ministración, que es
la Ministración
de la Siembra. Eclesiastés 2:26. Vamos
a buscar, Eclesiastés 2:26.
Los que quieran un sobrecito, pueden levantar su mano. También en las
naciones, los que quieran un sobrecito allá, pueden levantar su mano y un
diácono le estará haciendo llegar. En Telegracia o los que están por Internet
pueden accesar la página www.creciendoengracia.com para la siembra, también.
Eclesiastés 2:26 –cuando estemos todos ahí, dígale: Papito, te
amo. Eso es lo mismo que Abba Padre, sólo
que en el idioma de nosotros. Ja, ja,
ja, ja.
Dice: “Porque al hombre que le agrada, Dios le da
sabiduría, ciencia y gozo...” ¿Te ves tú ahí? ¡Hello! Dice nuestro Padre: Hay que agradarle.
Dice: “…más
al pecador...” Ya tú
sabes que el pecado fue quitado, ¿no? Pero estamos hablando aquí del impío, “...da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que
agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu…”
Oye iglesia, ¿tú sabes qué me decía nuestro Padre? Mira, el dinero de
los impíos es nuestro. Estamos hablando del dinero de todos los impíos, que hay
un montón. Todos los que no aceptan a nuestro Padre, son impíos. Ese dinero,
diga: ¡Es mío! Y ese dinero lo estamos viendo a un grado todavía muy pequeñito.
O sea, se te está acercando a ti, muy pequeñito. En la transformación, ¡muchacho!,
ahí viene todo dice nuestro Padre.
Quiere decir que tu cuenta en el banco de Él está pero… digo, tú puedes
tener una cuenta de banco ahora mismo y los bancos quiebran, Je, je, je. Los
bancos quiebran. Mira, yo he visto reportajes en los bancos que han quebrado, y
familias enteras se han quedado sin dinero. Pero, tú sabes que este banco no quiebra.
La cuestión es que tú tienes ese banco lleno, iglesia, porque tú has sembrado. Y
el dinero de los impíos es nuestro. Diga: Ese dinero es mío.
Vamos a estar puestos en pie.
Oye, instrucciones bien fáciles, ¿viste? Sencillas. No te preocupes por
el dinero.
Diga: Yo no me preocupo por el dinero. El dinero del impío es mío, me
pertenece. Y yo lo recibo, yo sé cómo gobernarlo. El dinero no me gobierna a
mí. Yo gobierno el dinero. Yo siembro con alegría.
¡Vamos a sembrar con alegría, iglesia! ¡Eso es! Diga: Recibo mucho más
abundantemente.
Siembra
Iglesia, ahora es el tiempo de que los bendecidos de
la Súper
Raza
pasen a sus clases.
Presentación de Jesucristo hombre
Oye, tú sabes que a mí todavía me dan como unos, ¿cómo se dicen ‘tickle’-en
inglés-?, como unas cosquillitas, cuando llega, cuando llega la hora de ver a
nuestro Padre. ¿A ustedes les pasa lo mismo? (Aplausos)
Vamos a buscar 2ª. carta a los Corintios 3:2 y 3. Tú
sabes que todos los que hemos llegado a este Ministerio y todos los que hemos
oído su voz, José Luis de Jesús Miranda, te ha escrito algo en tu mente, que
eso es imborrable. Él te ha presentado perfecto, iglesia. Él nunca te ha maltratado.
Los sistemas religiosos te maltratan, te dan palos. Digo, a los que
están ahí, que son, muchos de ellos van a ser... muchos de ellos son
bendecidos. Pero nuestro Padre nos ha escrito aquí, en nuestra mente, que somos
perfectos, eso es imborrable. Porque ya no es un mandamiento de piedra.
Dice (2ª. Corintios 3:2 y 3) “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros
corazones...” –nuestra mente “...conocidas
y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo
expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo...” -¡Hello! No del Dios que está por allá arriba, que ellos están esperando. No es
un Dios muerto, es un Dios vivo.
“...no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del
corazón…” -de nuestra mente.
Iglesia, mira, yo te puedo decir que no hay nadie, nadie; mira, no hay
un ser, nada que exista en el mundo que te ame más que Él. (Abba Padre, expresa
la Amada
) ¿Tú lo has recibido así? ¿Sí? ¿Tú te sientes
amado por nuestro Padre? ¿Tú sientes que cuando Él llega a casa, es tu esposo
que está llegando? Sea hombre o mujer. (Gritería)
Iglesia, y hoy está aquí, el Dios vivo. El Dios de todas las cosas.
(Gritería) Jesucristo hombre, el Doctor José Luis de Jesús Miranda. (Ovación en
pie) ¡Recíbalo con gozo!!!
Saludos y Anuncios de Jesucristo
hombre
Pueden tomar asiento. Gracias, gracias.
Oye, cogí unas vacaciones larguitas ¿verdad? Pero, ya me hacían falta.
Ya no aguanté más. Ja, ja, ja, ja, ja.
¿Ustedes están bien? ¿Nadie, nadie necesita oración aquí? (No, le
contestan).
Oye, en este púlpito nunca se le pone las manos a nadie, porque usted
está completo. Qué bueno saber eso, ¿verdad que sí?
Oye, qué bien me trataron en Canadá. ¡Huuy! La suite presidencial
mirando hacia las Cataratas del Niágara. ¿Qué mas que eso? Y eso yo no lo
exijo. Es que eso nace en el corazón de ellos, imagínate. ¿Y quién va a parar a
(Alex) Poessy de éso? Y después siempre en cada Servicio ¡eeh!, Ileana Poessy
me traía $666.00. Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja. (Aplausos)
Esa era la medida.
Bueno esos ‘pins’ (broches) dicen 666 –los que tengan conexión con Cari
(la diácono de
la Sede
Central
)
se van hacer de uno. Tiene, tiene un bolso lleno de eso. Ja, ja, ja, ja, ja,
ja, ja
Oye, ayer me fue a visitar un vendedor y él es de Guayaquil, ¿estará
aquí presente? Para mí es un honor si él llegó hoy. ¡Qué pena si no llegó! Pero
si llegó... ¡Ah! Tú eres de Guayaquil, bueno, ¿viste? ¡Ah, qué rico! Ja, ja,
ja, ja. ¡Qué bien!
Oye, qué pena que no llegó. Bueno, tan bueno cuando llegan, ¿verdad? A
ti te pasa, gente que dicen: Voy a llegar-, y no llegan. ¿A ti te pasa…?
Entonces, a ti te pasa… a mí me pasa lo
mismo que a usted… Ja, ja, ja, ja. ¡Qué
pena!, que se embulla la gente (y dicen): No, voy a estar ahí. Y cuando no llegan,
tú dices: ¡Aaah! Bueno, se lo perdió, ¿no?
Oye, recibí una llamada de un bendecido y me dijo: Apóstol, ¿Cuánto es
que cuesta el avión que usted se montó para ir a Puerto Rico? Y yo dije, bueno
es un poquito caro, vale sobre 2 millones. Y me dice: -Pues, siéntase que está
montado en él. (Gritería)
Ahí no se puede meter ni el IRS (siglas en inglés de la entidad que
regula los impuestos en E.U.A.), ni se puede meter nadie. Eso es un regalo. Y
si es un regalo, llega. Y eso no hay quién lo toque. (Gritería, aplausos)
Oye, me dijo: -Apóstol, pero tiene que verse sentado en ello. Bueno, lo
recibo (le contestó). -No, pero es que se tiene que ver, es que ya está. Oye, ¡Muchacho!
Tú sabes que esto es un misterio. La gente no se explica por qué aquí la
persecusión lo que hace es que trae más gente. Digo, por lo que han dicho de mí
¡Jem, Je! Las cosas que están diciendo es para que la gente se vaya. Y digan:
no, yo no puedo estar ahí. Pero aquí es al revés. Aquí mientras más
persiguen... eso es un misterio, ¿Verdad que sí? (Sí, le contestan). Eso como huele a
indestructible. (Gritería)
Ministración de la Palabra
Bueno, entonces vamos a nuestro asunto. A lo que nos da vida.
1ª. carta a los Corintios, capítulo
15:16 al 19.
“Porque si los muertos no resucitan...” -¿ahí estamos? “...tampoco Cristo
resucitó; y si Cristo no
resucitó, vuestra fe es... ¿qué? “...es
vana, y aún estáis...” ¿En qué?
Espérate, espérate, qué dice: “...si Cristo no
resucitó...” ¿qué dice? que “...vuestra
fe...” -es ¿qué? “...es vana, y aún
estáis...” ¿en qué? “...en vuestros
pecados...”
Pero, ¿Y si resucitó? ¿Estás en
pecado? (Nooo –le contestan-). ¿Y
por qué el sistema dice que él resucitó, y están en pecado?
¡Ah! Esta es una bofetada de esas de lado ¿tú sabes? (Ja, ja, ja), no de
frente.
Ellos dicen: -No, Apóstol, hay pecado. Y nosotros decimos: ¡No hay pecado!
Entonces ellos: No, no. Es que hay pecado. Porque ellos ven su carne
débil, entonces la confunden con pecado. Y no entienden lo que es posición.
Posición y condición son dos
cosas diferentes: Condición es
lo que tú sientes. Posición es lo
que Dios dice de ti.
Lo mismo que Dios dice que tú eres rico, pero esa es posición.
Condición: quizás tú no tengas un dólar en el bolsillo. Entonces, tú
dices: pero Dios dice, y yo no tengo. Pero, eventualmente tú te sometes a Dios
y tú dices: bueno, pero si Dios lo dice, y yo lo creo y ya.
Dios dice que yo estoy sano -pero yo me siento enfermo-. Pero como Dios
dice que estoy sano, pues yo confieso que estoy sano. Y eventualmente, eso se
va materializando hasta que llega el día que te va a pasar como a mí, que yo
siempre estoy sano. (Gritería, aplausos) ¡Hello!
Mira, mientras más yo decía: estoy sano, se me aparecía envenamiento; me
dolía aquí, me dolía allá, me salía… ¡Estoy sano!, porque es que eso te prueba.
Porque eso es un negocio redondo decir: Estoy sano ...y ya! No. Eres probado
por fuego.
Y yo hasta este día, yo, olvídate de hospitales. Yo me sano de cualquier
cosa. Me llega, y entonces yo le digo: ese paquete no dice ahí que es mío. Yo
peleo contra eso, porque es un ejercicio de la fe. Si tú te dejas dominar por la
primera manifestación, entonces eres víctima de tu cuerpo.
Entonces, diga: Posición. Condición. Condición y Posición es diferente.
Ahora, ahí dice: que si Cristo resucitó, la iglesia no está en sus
pecados.
Ahora, ¿Qué dice el Vaticano? Si tiene un confesionario, es porque hay
pecado.
¿Qué dicen los evangélicos? Pasen al frente los que están en pecado.
Quiere decir que ellos dicen: Resucitó. Están mintiendo, ellos no creen
que él resucitó nada. Porque si dicen que la iglesia está en pecado, entonces,
él no resucitó.
Ahora, si resucitó, vuestra fe no
es vana y no estáis en vuestros pecados. ¿Correcto?
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