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Ministración
de la Siembra
Ahora les voy hacer otra pregunta: ¿Cuántos quieren enriquecerse? Somos
ricos –le contestan.
¿Cómo es la cosa, Liliana, Carlos? Ya somos como José Luis –le dicen-.
Ya somos ricos, somos como José Luis.
Vamos a buscar 1ª. carta a
Timoteo 6, del 8 al 10.
1ª. carta a Timoteo 6 del 8 al
10 -para la ministración de
la Siembra. Oye
, vamos a
leer el 9 primero, y después volvemos al 8.
(1ª. carta a Timoteo 6:9) Dice: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y
lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en
destrucción y perdición…” -déjame el verso ahí por favor ¡ehhh!,
Juanchi…
Oye Iglesia, los que quieren enri… Tú no, tú lo dijiste, que tú no
quieres enriquecerte.
Diga: Yo soy rico. –Conmigo o sin migo. Contigo o sin tigo… La palabra
corre, porque tú eres rico.
Y entonces, ¡eeh! mostrando ese agradecimiento a nuestro Padre, las
finanzas te cubren todo enseguida. Se te manifiesta todo. No tienes que
esforzarte en nada, Iglesia. El aumento de sueldo viene por ahí enseguida.
¡Ah! Y estos, no son de esas pláticas que para levantarte el
positivismo. No, no. ¡Es que tú eres rico!
Diga: Yo soy rico. Y por eso siembro con alegría. Yo soy un dador
alegre. ¡Abba Padre! Vamos a sembrar con alegría, Iglesia.
Siembra
Oye, los que quieren enriquecerse dice que ¿qué? “…caen en tentación y lazo…” -¿Tú sabes qué es un lazo? Tú viste
el video... lo que… tú viste el video. Los que quieren enriquecerse caen en un
lazo que… que no te suelta ¡Ah! y que
nunca vas a ser feliz. ¡Ja, ja, ja, ja!
¡ABBA PADRE!
¡sfffhs! ¡wow!
Presentación
del Obispo Rafael Encarnación
Oye Iglesia, hoy nuestro Padre ha visto a bien tener un ángel que es,
que es… ¿tú sabes qué es una ráfaga? Que apunta para allá afuera y… los del
sistema… ¡Muchacho! ¡Jem, je! ¿Cómo es?
Lo que encuentra por en medio se lo lleva. ¡Ahhh! Y nuestro Padre me decía: Oye...
el Abogado de
la Gracia. La
ráfaga que nos defiende allá… porque lo que tira para allá afuera es… para el
sistema religioso. Y viene en línea con lo que hemos estado contando.
Y si usted trae un espíritu hoy de recibir a nuestro, a nuestro hermano
“
La Ráfaga
”.
A nuestro Obispo de los Estados Unidos, recíbalo como a Jesucristo hombre
mismo. (Ovación en pie)
Con ustedes: el Obispo de Estados Unidos, Rafael Encarnación.
(Continúan la ovación, gritería, silbidos, bulla, aplausos)
…Salvo para siempre. Salvo para
siempre, Salvo para siempre es él…
Saludos del
Obispo de Estados Unidos
¡ABBA PADRE!
Buenas noches… Buenas noches… Gracias, pueden sentarse…
¡Ja, ja, ja! Gracias, gracias. Tú también, gracias. Gracias.
¡Oye! Qué maravilloso, ¿ah? Estamos viviendo los mejores tiempos en la
historia. Cuando… ¡eeh!, cuando vemos estas cosas suceder ¿no?, lo que se está
viendo por ahí –pues nosotros somos más entendidos que lo que la gente piensa-.
Fíjate que al Señor le decían: Señor ¿Cuándo va a ocurrir…? ¿Cuándo
sucederá esto? Y ooyye… y ¿ustedes no, no, no tienen entendimiento? Pues,
cuando ustedes vean los tiempos… Ustedes saben discernir cuando… usted ve las
nubes, sabe que viene la lluvia. ¡Ssshps! ¡Je, je!
Pero cuando usted vea que están sucediendo estas cosas, sabe que está
cerca nuestra redención. ¡Jem, je, je, je, je! Se está acercando. ¡Ja, ja, ja! Así que esto no te debe de sorprender.
Esssto, tiene que ser así. Pero eso es el indicativo para nosotros los
entendidos que prontito, prontito lo que hemos estado esperando: ¡Yaaah! No ve
que ya se dio la orden, y eso viene de camino. Así que eso lo vamos a ver
pronto.
Bueno, saludos de nuestro Padre, Apóstol, Dios, Jesucristo hombre (aplausos),
a quien amamos y estamos entregados a Él. Y no nos avergonzamos de Él, ni de su
palabra. (Continúan los aplausos)
Y también de nuestro Obispo de Obispos, Carlos Cestero ¡eeh!, que va a estar prontito con nosotros por acá en el área
oeste de los Estados Unidos. Así que los bendecidos de allá de California,
nuestro Obispo va a estar ¡eeh!, este fin de semana va haber gloria en esa
área.
Ministración
de la Palabra
Pero ya teng… (muestra ante todos unos documentos)
Hay, hay una temática que nuestro Padre quiere compartir hoy en día, con
toda
la Amada
local y a nivel internacional. Y yo voy a abrir ¡eeh!, ¡eeh! la carta en la
primera carta de Jesucristo hombre a su Amada.
¡Esa es! ¿La ven…? Oye, ¿tú sabes la ventaja que nosotros tenemos sobre
Pablo? Que Pablo cuando venía a hablar y no podía abrir… mírate... vamos a
abrir nuestra Biblia en 1ª. carta a Timoteo… Pablo no podía decir eso.
Esa es la gran ventaja.
Pero hoy en día podemos decir: bueno, fíjate, que esto es una carta y tú
tampoco la tienes. Pero está basada en el Fundamento del Gran Apóstol Pablo.
Y por las instrucciones de nuestro Padre, pues vamos a hablar una
temática, y vamos a utilizar el Fundamento del Gran Apóstol Pablo.
Gálatas capítulo 3, verso 10. Carta del Apóstol Pablo a los Gálatas capítulo 3, comenzando en el verso 10:
“Porque todos los que dependen
de las obras de la ley están
bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en
todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
Y que por la ley
ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe
vivirá; Y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá
por ellas.
Cristo nos redimió de
la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito
todo el que es colgado en un madero)…”
Oye, diga: Cristo, me redimió de la maldición de la ley. Oye, eso está
claro.
De hecho, Romanos 10:14 –ponlo
como referencia- ¡eeh!, y confía que te voy a decir la verdad. Romanos 10:14
dice: “...el
fin de la ley es Cristo...” Es decir
que Cristo le puso fin. Cristo nos redimió de la maldición de la ley y Cristo
le puso fin a la ley.
Por lo tanto, no hay ley.
Ahora, vamos con ese pensamiento a Romanos
2:14. Carta del Apóstol Pablo a los Romanos
capítulo 2, verso 14:
“Porque cuando los
gentiles que no tienen (la) ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley,
éstos aunque no tengan ley, (mostrando…perdón) son ley para sí mismos…”
¿Cómo dice el verso nuevamente, desde el principio…?
“Porque cuando los
gentiles que no tienen (la) ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley,
éstos aunque no tengan ley, son ley para sí mismos…”
Ahora, vamos a regresar a Gálatas
capítulo 3, el verso 14:
“…para que en Cristo
Jesús –después que dice: ...Cristo nos
redimió de la maldición de la ley… la conclusión es esta: “…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase
a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu... (Evangelio)”
Ahora en Romanos 2:14 fíjate que dice que los gentiles que ¿qué?
–que no tienen ¿qué? Ley.
Entonces, por qué tú dijiste ahorita, que: “...Cristo te redimió de la maldición de la ley...” ¿Por qué tú
confesaste que Cristo te redimió de la maldición de la ley?
Cuando el evangelio presenta que los gentiles no tienen ley. -¡Abba Padre!
exclama la Amada-.
Tú tienes tiempo de anular. Diga: Anulo. Usted es gentil. Si usted es
gentil, usted nació sin ley. Cristo no te redimió a ti de la ley. Porque usted
nació sin ley. (Gritería, gozo, aplausos). ¡Hello!!!
Oye ésta… ¿leímos bien? ¿Está claro eso?
O sea, el detalle es que si nacimos sin ley; por lo tanto, nacimos sin
pecado. Porque donde no hay ley. No se puede inculpar de pecado.
Por ejemplo, entonces, ¿de dónde sale la información de que nosotros los
gentiles somos pecadores? Si nosotros los gentiles nacimos sin ley. Por lo
tanto, sin pecado. Nuestro Padre decía que eso viene de hombres malos y
perversos que nos llamaron a nosotros “pecadores” y nos engañaron. Ningún
gentil nació bajo la ley. Por lo tanto, nació sin pecado. (Aplausos)
Jesucristo hombre decía: eso es como por ejemplo: ¡eeh! si usted es
ciudadano de un país y usted viola una de las leyes –por ejemplo de, de tránsito de ese país- a usted le van a dar
una multa, o un ticket, o un boleto. Pero si usted está exento de esa ley,
nadie le puede poner un ‘ticket’ o un boleto, porque usted está sin ley.
Por lo tanto, si nosotros como gentiles, nacimos sin ley ¿quién puede
inculpar a un gentil de haber quebrantado la ley?
Entonces, ¿qué es lo que sucede? Que hubo unos hombres malos y perversos
que durante 2 mil años trajeron una información al pueblo gentil. Y engañaron
al pueblo gentil, inculpándolos de pecadores, inculpándolos de inmundos; cuando
el gentil nació sin ley y sin pecado.
¡Hombres malos y perversos!
¡Hello!!!
Digo, yo no soy un judío. Yo no soy judío. Yo soy gentil. Por lo tanto,
si yo soy gentil, mire: nací sin ley, nací sin pecado.
Digo, perdóname, aquí está Jennifer, Jennifer (Rossen) –perdón-
¿Jennifer ¡eeh! Rossen? No. Pero está también en, en, en Colombia, Kenneth Rosenov,
él es judío. Él puede decir, y Jennifer puede decir: Cristo me redimió de la
maldición de la ley. Pero no yo.
Ella es judía, ella puede decir eso. Kenneth allá en Colombia puede
decir eso, pero no yo, yo soy gentil.
Esos falsos predicadores, sacerdotes, que con su mensaje engañaron a
todos los gentiles. Fastidiando con su mensaje la mente. Trayendo una
culpabilidad. Trayendo ¡eeh! mala conciencia, para fastidiar a los gentiles;
que vivie… que nacieron sin ley y sin pecado.
Por eso es que nuestro Padre decía, mira el Señor en su previa
manifestación le decía a esos mismos apóstoles: por camino de gentiles no
vayáis...
Porque si ustedes van por camino de gentiles, ustedes le van a llevar
una ley que fue dada para ustedes, no para ellos. Van a fastidiar a los
gentiles.
No vayan por camino de gentiles. Quédense en Jerusalén. El problema es
que como ellos eran malos por naturaleza. En una casa grande hay vasos para diferentes
usos. Pues ellos eran: vasos malos, al lado del Señor.
O sea, que el Señor no tiene problemas con vasos malos ahí al ladito, ¡sth!
-los usa. Si son vasos de Él, si todos son de Él. Hay unos para usos viles. Y otros, para usos
honrosos. Pero todos son de Él. Todos siguen trabajando para Él. Es obvio porque
no va a usar un vaso de gloria para hacer un trabajo sucio.
Tenía que utilizar un vaso preparado para eso. (Aplausos)
¡Je, je, je!
Entonces qué, que estos falsos apóstoles como Pedro, que el Señor les
dijo: por camino de gentiles no vayáis, ¿qué fue lo que hicieron? Como eran
malos por naturaleza, ellos iban hacer, precisamente lo que el Señor les dijo que
no hicieran.
Mira, por ejemplo, en Gálatas capítulo
2, verso 11.
“Pero cuando Pedro
vino a Antioquia, le resistí cara a cara, porque era... –porque era ¿de qué? …de condenar.”
Pero Antioquía ¿era gentil o era judío? Gentil –le contestan-. Y ¿qué le
dijo el Señor? …por camino de gentil no vayáis… O sea, ¿qué es lo primero que
hace Pedro? –qué fue lo que me dijo el Señor, que no vaya, ¡ah! pues voy.
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