"LA RAÍZ DE ISAÍ"
 
EL APOSTOLADO
 
CALCANDO 09/08/2006

 

 

Ministración de la SIEMBRA:

 

Vamos a SEMBRAR en estos momentos, vamos a pasar a la segunda ministración, y para eso, por favor, les pido que me acompañen a segunda carta a Timoteo capítulo 2, verso 10 al 13.

 

Dice: “Por tanto, todo lo soporto…” Diga: Todo lo SOPORTO. -¿Usted SOPORTA?

 

(Dice): “…todo lo SOPORTO por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna”.

 

Eso IMPLICA, soportamos hasta la prensa mal enfocada(Eso en relación a la cobertura periodística cuando el Apóstol José Luis va a los países). Soportamos TODO. Soportamos CALUMNIAS, soportamos difamación, soportamos persecución de tu trabajo, en tu familia, con tus vecinos…

 

Dice (verso 11): “Palabra fiel es esta: Si somos MUERTOS con él, también VIVIREMOS con él; si sufrimos, también REINAREMOS…” ¿Con quién? (Dice: Con ÉL).

 

¿Por qué pone la PALABRA “sufrimiento” al lado de REINAR con él? Cuando dice “REINAR” con él, está hablando de REINAR con Dios. Ahora, quiere decir que hay que tener cuerpo porque y si tú vas a SUFRIR con él y REINAR con él, pues es porque él tiene un cuerpo de sufrimiento, igual que tú y yo.

 

Quiere decir que los mismos padecimientos que el HIJO del HOMBRE sufre, y la misma BURLA, tú y yo lo sufrimos… ¿Tú eres perseguido por CREER que Jesucristo hombre regresó…? 

 

Pues Pablo dice: “Si sufrimos con él”…

 

Ahora, ¿qué significa REINAREMOS con él? ¿Tú sabes lo que significa REINAR con él? Que de lo que él participa nosotros también participamos. ¿Tú sabes lo que es REINAR con él? Su reinado, de la HERENCIA que él tiene nos hace partícipes a nosotros por haber SUFRIDO con él.

 

Si SUFRIMOS con él, si sufrimos por acusa de entender que él ya llegó a la tierra y regresó. Si SUFRIMOS por eso, pues también vamos a REINAR con él. De su prosperidad (de su abundancia, de su salud, de su cobertura angelical).

 

Porque dice el verso 12: “…si le negáremos, él también nos negará. Si fuéramos infieles, él permanece FIEL; él no puede negarse a sí mismo”.

 

Si tú crees en esa MANIFESTACIÓN tú vas a REINAR con él… Ahora, si tú le NIEGAS, entonces él te NEGARÁ a ti; no es que te pierdes pero él te NIEGA sus servicios. Porque ese servicio angelical es sólo para los CREYENTES, los que creen. Ahora, los que creen PADECEMOS.

 

Los que creemos SUFRIMOS, sufrimos malos entendidos. Sufrimos desprecios.

 

Iglesia, estamos en los tiempos del Hijo del Hombre. Estamos en los tiempos de Jesucristo hombre. Ya, mire, ya el Ministerio Internacional Creciendo en Gracia ya NO se conoce como un ministerio que predica “SALVOS SIEMPRE SALVOS”. Eso como que quedó ya (obsoleto). (Ahora que digan):

-Predica “predestinación”. Que era horroroso aquello predicarlo (hace años), ya eso ni se habla de nosotros de eso. 

 

Ahora lo que dicen es: -No, ese es el ministerio que dice que Jesucristo ya volvió…

 

Pues si tú SUFRES ese agravio, si tú sufres por esa persecución, tú vas a REINAR también juntamente con él, vas a andar en prosperidad y en abundancia.

 

-¿Cuántos lo reciben? -(Abba Padre). -(Aplausos).

 

Vamos a estar en pie, iglesia. Es un  privilegio. ¿O tú crees que él va a sufrir padecimientos y burla y tú no? (como decir): -No, yo me quedo calladito, que lo critiquen a él, y  yo… Como decía Pedro: -Yo no le conozco…

(Aunque alguien te diga): -No, pues si tú hablas con él, tú estabas con ellos en la convención pasada…

(Dirás): -No, no, es más yo nunca lo he visto…

 

No nosotros no somos de ese tipo, nosotros somos de los de SUFRIMOS con él, nosotros padecemos con él. Nosotros crecemos con él. Nosotros somos COLABORADORES juntamente con Jesucristo hombre.

 

¿Tú recibes la PALABRA? -(Abba Padre). -Pues si tú la recibes, tú vas a reinar con él. Mira, conforme a como Jesucristo hombre vaya creciendo, porque él va creciendo… ¡Óyeme iglesia…! Dice que Jesús crecía en gracia y en sabiduría, y Pablo dice que Cristo aprendió obediencia; quiere decir que el Hijo del Hombre también va creciendo.

 

Ahora, lo que yo quiero es CRECER al lado de él, yo quiero ir allí mismo, cuando él se mueve, yo me muevo. Y cuando él (hace algo), yo también…hasta la ESTATURA  de un varón perfecto.

Pues yo quiero esa HERENCIA… (Aplausos).

 

-¿Cuántos lo reciben? -(Abba Padre). Tú eres parte de ese PUEBLO, porque tú has entendido, iglesia. Mira, lo único diferente entre tú y tu vecino es que tú lo entiendes y el vecino está CIEGO, eso es todo…NO es ni el carro, ni los muebles, nada de eso, ni las ropas que usas, es aquí (es la MENTE). Que tú has entendido y él está CIEGO. Ahora, como tú has entendido, tú vas a REINAR en vida. Pero eso trae persecución, pues NO importa, todo lo soportamos por AMOR de los escogidos.

 

Diga: ME SIENTO ORGULLOSO DE SER PARTE DEL GOBIERNO DE DIOS, RECIBO QUE A TRAVÉS DE MI SIEMBRA LA PALABRA CORRE, EL HIJO DEL HOMBRE CORRE Y LAS NACIONES TIEMBLEN ANTE SU PRESENCIA.

 

Abba Padre, pase al frente y siembre con gozo a Papá.

 

Siembra

 

Reciba mucho más abundantemente.

 

Los PADRES pueden pasar a llevar sus HIJOS a las clases, como hemos instruido y así guardar el buen orden y pueden ellos también ser instruidos como nosotros.

 

Se les da la bienvenida a los asistentes que nos acompañan por primera vez.

 

Ministración de la PALABRA:

 

Bueno, ¿estamos listos para el CONSEJO?

 

Antes que nada, reciban un abrazo y un saludo del Papá de tu espíritu. El que te parió en tu espíritu. El que te engendró (Apóstol José Luis De Jesús)… (Aplausos).

 

Así que, y qué lindo saber que traigo algo que NO es mío, sino es de Él, de Dios mismo para su AMADA. Y recibo que entramos a una nueva gloria hoy, a nivel mundial. Porque estamos viviendo tiempos proféticos.

 

Todo lo que los profetas anunciaban, que usted decía: -Bueno, y qué rayos dice ese profeta. Lo estamos viviendo. Sí, por eso es que hay que abrir los ojos. Y estamos entrando, oiga esto, estamos entrando en una ETAPA donde las profecías las vamos a ENTENDER, pero había que entender primero el evangelio, para luego INTERPRETAR la profecía.

 

Tú no puedes primero interpretar la profecía sin entender el evangelio. Primero es el evangelio, luego entonces vamos a las ESCRITURAS. Porque las escrituras profetizaron del evangelio y profetizaron de lo que estamos viviendo nosotros en estos TIEMPOS.

 

Así que el tema de hoy lleva por título: “La Raíz de Isaí”.

 

Ponga mucho cuidado de lo que vamos a hablar. Romanos capítulo 15 y el verso 9. Dice:

“… y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, ¿judíos?, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor…” -¿Quiénes? -(GENTILES).

 

-¿Los gentiles iban a alabar a quién? -(Al SEÑOR).

 

“…y magnificadle todos los pueblos…”

 

Aquí, escuche bien, aquí está: “Y otra vez dice Isaías:…” todo esto que venimos hablando, lo dice Isaías, entonces dice: “Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir los gentiles; los gentiles esperarán en él”.

 

Ahora escuche bien, la profecía decía que venía la RAÍZ de Isaí, y la profecía también dice, y Pablo repite, que esa raíz de Isaí, es el que se levantaría a REGIR a los GENTILES.

 

Vamos a leerlo otra vez, 2:12 dice: “…Y otra vez dice Isaías: Estará, futuro,  estará la raíz de Isaí, y el que se levantará, es la misma persona,  y el que se levantará a regir los gentiles;…”

 

Por eso es que nosotros decimos que el que venía se llamaría el regidor de los gentiles. Porque dice: “…el que se levantará a regir los gentiles.

 

Ahora escuche bien, el sistema religioso está esperando ese regidor del pueblo judío. Y el regidor, la segunda, que es lo mismo que la segunda venida de Cristo. O sea, el regidor a los gentiles que Pablo profetizó que venía; es sinónimo a la segunda venida del Señor. Porque no va haber un regidor y después la segunda venida del Señor.  Es lo mismo. 

 

Ese regidor a los gentiles o la segunda venida del Señor, el sistema religioso lo espera que se iba a levantar entre el pueblo judío. Pero ahí dice que venía a regir a los gentiles, ahí dice los gentiles cantarán a su nombre. Los gentiles lo llamarían el Señor de los gentiles. 

 

“…Alabadle todos los gentiles…” 

 

Quiere decir que una de las características de la segunda venida del Señor, de ese Regidor, es que se iba a levantar a regir los gentiles. No en el pueblo judío.  Por eso es que el sistema religioso, no puede encontrar a Jesucristo dentro del pueblo gentil.  Porque ellos están buscando en el llamado reloj de Dios, allá en Jerusalén.  Pero si allí claramente dice que los gentiles esperarán en Él. 

 

Hasta ahora ¿me hago entender? Está clarito.

 

Ahora, ese regidor a los gentiles, dice que es lo mismo que la raíz de Isaí. Y el profeta habla de la raíz de Isaí. Quiere decir que la raíz de Isaí, el regidor de los gentiles, el Señor, el Hijo de hombre, Jesucristo hombre, el Edificador,  la Segunda venida es sinónimo, es lo mismo. 

 

Pero esa clave, ese código de raíz de Isaí hay que entonces entender e ir al antiguo pacto para entender de dónde venía el regidor de los gentiles.

 

Vamos a ver, veamos de dónde sale esa raíz.  Vamos al 1er. Libro de Samuel capítulo 16 verso 1. Ahí está:  “Dijo el Señor a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?”  

 

Habiéndolo ¿qué?. Se estaba llorando por un rey que ya Dios había desechado. El pueblo seguía llorando por Saúl, y ya Dios lo había desechado.  Quiere decir que hubo un cambio de reinado ahí. Todo eso era predestinado. Un cambio de reinado.

 

Ahora vamos a ver ese cambio,  Capítulo 16 verso 10

 

Mira el verso 10: “E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de...”

 

¿De quién? Porque como ya se desechó a Saúl, entonces Samuel se puso a buscar el rey y Dios lo puso a buscar y cuando Isaí lo supo. Diga: Isaí. Isaí que tenía 7 hijos, cuando supo lo que Samuel venía a buscar, el ungido, el elegido que Dios había separado para su reino.  Imagínate, Isaí sacó sus siete hijos porque los tenía bien entrenaditos para la guerra, muchachos poderosos, fuertes, con corpulencia, ya preparados, guerreros.

 

Entonces cuando Samuel pasó, el sacó esos siete y dice, vamos a leer el verso otra vez, en el verso 10: “E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: el Señor no ha elegido a éstos. Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, pero ese, esee, lo que hace es que apacienta las ovejas, ese es flaquito, ese no tiene…,  no es alto como los demás, no tiene preparación de guerrero, ese apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.”

 

Quiere decir, escuche bien,  Isaí cuando le dijeron Samuel busca el nuevo rey de Israel, y me imaginó que Samuel le dijo:- Mira voy a pasar por tu casa, porque me dicen que tú tienes hijos ahí. Y le dijo: Vamos a ver si Papá señala a uno de esos. Si el Señor lo señala. Y el preparó a siete, de esos guerreros, expertos en arco, y que sabían ya como ser…, bueno 7 buenos prospectos que sabían como ser rey de Israel.

 

Y cuando vió los 7 de esos musculatura. Le dijo: ¡Oye!, ¿pero esos son los únicos hijos que tú tienes? Imagínate, él ni pensó en David, porque David era un pastor de ovejas, sabrá Dios lo débil y lo debilucho, y lo flaquito que era David. No  sabía, o sea,  no tenía estatura a lo mejor, no tenía porte, apariencia de presidente, o de rey. Es que Dios siempre hace las cosas al revés, ¿verdad?  Tú no te has fijado?  Que Él no mira lo que el hombre ve.

 

Y él le dice: Bueno yo tengo otro hijo por ahí,  pero ese ni perdamos el tiempo en traerlo, ese es pastor de ovejas, ese apacienta ovejas, no sabe ni coger un, un...  Y parece que Samuel le dijo: Pues no voy a comer hasta que ese no venga.

 

Y mira lo que dice el verso 12: “Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, mira para allá, hermoso de ojos, o sea, ese nunca había conocido sol, y de buen parecer. Entonces el Señor dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.”

     

Mira qué bárbaro, qué tremendo, como rey de Israel. Entonces ahí es porque todo esto es profético. O sea Isaí,  no podía ver en David, que ahí estaba la vena profética de la descendencia que venía a regir y a gobernar al pueblo, porque Isaí, miraba la apariencia, cuando Dios no busca la apariencia.  El hombre mira la apariencia, pero Dios no trata con eso.

 

Entonces, cuando miran a David, que no tiene apariencia, flaquito, de buen parecer, que no se sabía… imagínate, se dicen tantas cosas de David. Hasta le gustaban los hombres, hablaba la Biblia de él, tan bonito, tan lindo es él. ¡Ese no puede ser!.  Puede ser. Ese es el que yo quiero. Y entonces, ungen a David.

 

Ahora, eso está profetizado. Oye, eso está predestinado.  Por eso es que hay ciertos momentos, que cuando le hablan a Jesús, le dicen: “Jesús, ten misericordia de mí, hijo de David…” Porque por esa línea es que tenía que venir el regidor de los gentiles.  ¡Hello!  O sea, todo lo que los profetas hablaban, tenía un orden y los ángeles y todo el decreto de Dios respeta ese orden.

 

Tú no eres, tú no llegaste al vientre de tu madre por casualidad.  O sea, tu vida está delineada por el Señor. Tú no eres un accidente en este mundo, todo lo que pasa en tú vida es porque estaban escritas en el libro y Él sabía que tú las ibas a pasar y por eso trajo ángeles a tu vida, para que te guiaran para aquello que estaba preparado para ti. Por eso es que nosotros no tenemos que quejarnos.  (aplausos)

 

Por eso es que nosotros no podemos negar al Señor, en nada. En nada de lo que nos sucede podemos negarle.

 

Ahora, vamos a ver esa vena profética, vamos a ver de dónde sale eso de  “hijo de David”.

 

Mire Mateo capítulo 9 verso 27. “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, hijo de, qué, Hijo de David!”

 

Porque David era hijo de Isaí, y no era, no eran los siete, era a través de David.  Un hombre con debilidades. Bueno, sabemos la historia de él, que con premeditación maquinó por conseguir a esa mujer. Y maquinó, imagínate, todo.

Nuestro Apóstol nos contó hace unos días la historia un poquito más, el relato.  Cómo él buscó poner al hombre, al esposo de esa mujer, al frente de la batalla, y lo lincharon. Y todo era para él quedarse con la mujer.

 

Entonces, es un hombre débil en carne.  Sin embargo, no hay ni uno que pueda ser como el corazón de David. ¡Qué tremendo! Porque es que Dios siempre mete una medida de espíritu tremendo, en un vaso débil. Dios siempre hace ese balance. Cuando usted encuentra alguien bien débil,  ponle el sello que es una medida grande. ¡No, no juzgue por la apariencia!. 

 

O sea, si tu hijo, si tú tienes un hijo problemático. Ponte que tú tienes 3 hijos, y uno de ellos es que te da candela; pues eso es en carne. Si lo miras por dentro ese es que tiene, porque es que Dios siempre los viste así. No ves, que Él viste a los que más ama, con más decoro. ¿Y qué es vestirlo con más decoro?  Darle un cuerpo bien débil.  Esas son las (el Obispo de obispos se toca los hombros) esos son los galones, las medallas; que Papá te viste, con cuerpos débiles. ¡Es un honor!. Tener un cuerpo débil, no quieras tú tener un cuerpo no débil.  Porque entonces, no necesitas de Él.

 

Qué cosas, ¿no? A veces uno por la contaminación religiosa, hemos sido enseñados a juzgar las personas por su apariencia, por cómo se visten, por cómo se conducen, por su pasado, por su historial de crédito, por cuántos matrimonios ha tenido. No, esta persona es excelente, intachable en la comunidad.  Pero cuando tú le hablas de la palabra: -¡No! Qué José Luis. No se puede tragar, ni predestinación, ni una cosita así. 

 

Pero búscate uno de esos criminales mafiosos, que le han cortado la cabeza a dos o tres, cuando le hablas de la palabra: ¡Lo recibo! ¿Viste?  Rápido el ángel, le sale la medida que tiene por dentro. (aplausos)

 

Por eso es que no se puede juzgar por fuera.  No ves que el que ha sufrido mucho, necesita más. El que no ha sufrido, dice: Yo no se por qué aquella le derrama un perfume de nardo a los pies de ése. ¡Está loco! Porque no ha sufrido.  Pero ella se los derramó porque ella fue consolada por el Maestro. Y ella sabrá. ¿Cuántos maridos tuvo esa mujer? No dice. ¿Cuántos dice ahí? Bueno, dice era una prostituta. Dice los siete demonios, Dice la historia.

 

¿Sabrá Dios lo que ha pasado? No se sabe. La violaron, la maltrataron, la obligaron. Y cuando encontró al Maestro, dijo: ¡Muchacho! ¡Mi vida se la entrego a él!  Por eso es que no juzgue. Dios va a buscar la manera, de usar lo vil, lo menospreciado, lo que la sociedad margina. Papá dice: Ese es mío. 

 

Y con qué tú crees que Dios está haciendo la reforma en este mundo. ¡Ah!, ¿con gente de reputación? ¡No! We don’t need that people. (Nosotros no necesitamos esas personas)  Ja, ja, ja.  Esos son peligrosos. Los que tienen reputación son peligrosos.  Primero hay que matarlos, primero, antes de que sean instrumentos útiles.  No ve, que una persona con reputación, le pasa por encima a otro, con tal de mantener su imagen y busca lo suyo, su propio vientre para mantener el status que edificó por 20 años en la comunidad.

 

Por eso es que en este reino, digo la Reforma que Papá está haciendo –pa’consolarte un poquito—La Reforma que Papá está haciendo con el mundo, Él lo va a hacer con gente coja, perni-quebrada, los que la familia llama: la oveja negra de la familia. -Todos, todos, todos prosperaron, menos tú. Todos se casaron bien casaditos, menos tú.  Todos han sido hombres de bien menos tú. Y has recibido la burla y la crítica de todos.  Pues esos más débiles son los que Dios más usa para manifestar su poder, en este tiempo en el mundo. ¡ABBA PADRE!  (aplausos).

 

Por eso es que, de nosotros se dice que en nuestro Ministerio  son gente muy débil. Y lo recibimos. Nosotros, no, no, no negamos eso. ¡Muchacho! No ves que ahí es que está la gloria. Ojalá que vengan pero de los buenos. De los bien débiles, porque todavía hay gente por ahí que son bien… Que no han venido porque no estamos listos para aguantarlos. ¡Hello!  Pero están en fila, están esperando que tú madures. Que maduremos están esperando. Y son gente mira, desde que tú le hablas. Con un silbato, Jah! Ya entendió. ¡Muchacho! Esto es lo mío.

 

¡Qué lindo! ¿Verdad? Qué lindo, como Papá ama a sus hijos, los recoge de todos los confines de la tierra.

 

Pues este David, imagínate, debilucho, no tenía apariencia de guerrero, su estatura bajita,  pero el ángel, el profeta dijo: Ese es el que el Señor quiere.

 

Entonces, a Jesús lo llaman, “Hijo de David”.

 

Ahora, nota esto que sucedió antes de Jesús ascender, mira lo que dice Hechos capítulo 1 verso 6. “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” 

 

El  reino, el reino de David, el de Israel, el que estaba profetizado que iba hacer restaurado. Y entonces, ahí es que les dice: -Mire a ustedes, no les toca ver los tiempos y las sazones. Tranquilos, ustedes lo que van a recibir es poder, cuando venga el espíritu de verdad, está hablando de Pablo. Cuando venga Pablo es que ustedes van a recibir poder.

 

Pero, en otras palabras, cuando Jesús les dice: -Mire no está para nosotros entenderlo. Es como decir la restauración del reino de Israel y de David no es para el tiempo de ustedes; eso no es ahora, eso es cuando venga la raíz de Isaí. Eso es cuando venga el regidor de los gentiles.

 

Entonces, vamos a ver algunas características de esa raíz de Isaí, cómo identificar. Ya sabemos que Pablo habló del Regidor de los Gentiles y dijo que también iba a ser llamado la raíz de Isaí.  Entonces, ya vimos de dónde sale la raíz de Isaí, Isaí es el papá de David, la raíz de Isaí, el hijo de Isaí.

 

Entonces se encontró que no era Saúl, era David. Y David no tenía un aspecto como de ser un buen rey a nivel humano, pero él era el escogido para restaurar y levantar el pueblo. 

 

Ahora, vamos a ver algunas características, para identificar dónde está esa raíz. Porque a mí me gustaría saber, donde está, que la gente entienda, dónde, en quién está esa raíz de Isaí;  para poder entender que sobre él está apuntada la profecía del regidor de los gentiles.

 

Isaías capítulo 11 verso 1.  Y oiga esto, David nunca terminó su reino. Es más él quiso edificar el templo y no pudo. Toda la promesa.  Dios comienza siempre y a lo mejor termina la profecía, la visión con otra persona, no con la que empezó. Por eso es que David no pudo terminar, pero su hijo sí. Y así a través de la descendencia siguió esa promesa, que Dios hizo a su pueblo de que restauraría el reino de David. Que restauraría el reino de Israel. Que gobernaría, que regiría a las naciones.

 

Mira como dice: Isaías 11:1. “Saldrá…” Esto es profético, esto es una profecía. 

 

“Saldrá  una vara del tronco de, de dónde, ¡Hello!  Ese es, ese es,  ¡eh!, la raíz, del tronco de Isaí, y un vástigo retoñará de sus raíces….” 

 

Ahora, mira las características. “Y reposará sobre él, sobre el vástago de la raíz de Isaí, reposará sobre él, el Espíritu del Señor; espíritu de sabiduría…” Esa sabiduría que estaba escondida, esa predestinada que ninguno de los príncipes de este siglo conoció. 

 

“Espíritu de sabiduría  y de inteligencia,…” Ese espíritu de revelación, que te agudiza los sentidos para tú entenderlo.

 

“Espíritu de consejo…”  ¡Oye! Como esa palabra, cuando Él nos habla es consejo sabio y nos consuela. 

 

“Y espíritu de poder,…” Como dijo Pablo: de poder, de amor y de dominio propio.  

 

“Espíritu de conocimiento...” Cómo nos ha enseñado ese espíritu, como nos ha dado conocimiento del bien y del mal. 

 

“Y de temor del Señor.” Mire ese espíritu del Señor que habla a través de nuestro Apóstol, nos hace temer su cobertura. Nosotros respetamos su cobertura. La gente piensa que nosotros somos personas bien irrespetuosas. No. Nosotros respetamos la cobertura. Lo que no respetamos son las doctrinas de hombres. Eso sí, pero respetamos, le tenemos un temor reverente del Señor en ti. De tu ángel. De tu cobertura, de tu posición. A nadie conocemos según la carne.

 

Ahora mira, ese verso habla del Espíritu. Ahora, son siete espíritus. Esos son los siete ojos. Mira vamos a contarlos.

 

Mira el verso 2, el verso 2:  Reposará el espíritu del Señor: uno.  Espíritu de Sabiduría: dos.  Espíritu de Inteligencia: tres.  Espíritu de consejo: cuatro.  Espíritu de poder: cinco.  Espíritu de conocimiento: seis.  Espíritu de temor del Señor: son siete. Siete ojos. Los siete espíritus del Señor que están sobre esa raíz de Isaí. Sobre ese vástago que retoñará de sus raíces.

 

Ahora mira el verso 3. Estamos leyendo el contexto y todo. “Y le hará entender diligente en el temor del Señor. No juzgará según la vista de sus ojos,…”  Mire, ese que venía de la raíz de Isaí, no iba a juzgar, iba a entender lo diligente. 

 

“No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;…”  No va a juzgar por lo que dicen por ahí. Cuántas veces al Apóstol le han dicho sobre una persona. ¡Pero yo no lo juzgo así!.  Porque el espíritu del Señor está sobre él. Él tiene el espíritu de sabiduría de conocimiento, de inteligencia.  Imagínate, que no puede violar nada de eso. 

 

 “Sino que juzgará con justicia a los  pobres, eso es lo que busca la política, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío…”   ¡Hellooo!

 

Eso está claro, o no está claro. Con el espíritu de su… Míralo ahí otra vez, verso 4. “Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura….”

 

Mira, “Matará con el espíritu, de qué, su boca.

 

Entonces qué dijo Pablo que iba hacer el Señor en su segunda venida. Vamos a verlo en 2ª. Carta a Tesalonicenses capítulo 2 verso 8.

 

Porque el profeta lo dijo, que cuando venga el vástago, el que retoñará, el vástago de Isaí, pues él  va a matar con sus labios al impío.

 

Dice: “Y entonces se manifestará aquel inicuo, aquel impío, a quien el Señor…”

 

¿Quién lo va a matar?  (El Señor, contesta la amada). Entonces la raíz de Isaí, era ¿quién? 

 

 “….el Señor  matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;…” (aplausos).

 

Y me decía el Apóstol: -Carlos, ese espíritu del Señor que venía, cuando dice que mataría al impío, es que también venía a enseñar que hay dos simientes. Iba a denunciar y a señalar la simiente de perdición, la iba a matar. Porque iba a decir que cuando el impío muere no hay más memoria de él.  Ese es el hijo de perdición.

 

Nadie hablaba de eso antes. Nadie destapó lo que era el hijo de perdición, nadie.  Es más nadie habló del inicuo, de Pedro. Eso estaba escondido, porque eso estaba guardado para el resplandor de su venida. Eso estaba guardado para el Señor, para que con el espíritu de su boca, que iba a venir en la raíz de Isaí. ¿Me hago entender? Retoñaría de las raíces.

 

Iglesia, estamos por entrar en una etapa en el Ministerio donde las profecías se van a aclarar, los profetas, cosas que usted leyó y que no entendió, el espíritu y todo eso. Ahora las vamos a entender. Porque estaban vedados hasta estos tiempos.  (aplausos). 

 

Pero ya se va a entender con el ojo de Jesucristo hombre, sabiendo que el Señor ya llegó. En base a eso es que usted va a leer eso.  Porque no era para entenderlo antes, porque el Señor no había llegado.

 

Hay profecías del antiguo pacto, que cuando lees el verso, por ejemplo cuando dice: “Nacerá un niño…”  Está hablando de Jesús de Nazaret.  Pero después dice:   “Y lo dilatado de su imperio.”   Ya está hablando del Hijo del hombre.

 

Quiere decir, que hay profecías, que tienen: A, B y C.  Primero hablan de Jesús de Nazaret, luego hablan de la manifestación del  Hijo de Dios cuando resucitó, pero todavía falta que se cumpla la otra parte de la profecía que es cuando viniera el deseado de las naciones.

 

O sea, usted no puede limitar la profecía, a solo la primera parte de la venida del Señor.  Hay unas que son para eso,  pero hay otras que son, cuando dicen,  “las naciones”, ahí ya no te está hablando de Jesús de Nazaret, porque no habían naciones para ese tiempo, ya está  hablando de la función del Hijo del hombre, de Jesucristo hombre. Pero que ese Jesucristo hombre que venía que era el Señor mismo, venía de la raíz de Isaí.

 

Lo que te trato de decir, es lo que Papá te trae esta noche, que el que venía, que es de la raíz de Isaí, iba a ser levantado dentro del pueblo gentil; no entre el pueblo judío.

 

Por eso es que todos se turban, todos están buscando el Medio Oriente. No es allá. Entonces, todo el mundo dice que Israel es el reloj de Dios, así le llama el sistema, el reloj. Están buscando. Son las 12 allá, doce menos cinco. Tiene que estar allá. Tiene que estar en algún lugar. Tiene que estar en algún tabernáculo, en alguna sinagoga tiene que estar metido leyendo. ¡NO! Les llegó como ladrón en la noche.

 

Mira es como Jesús, mire, ¿quién es Jesús? Ese, que está comiendo con los pecadores, con las prostitutas; ese es el Maestro. -¡No, imposible!, ¡No puede ser!  Porque ellos se imaginan que Jesús de Nazaret tenía que estar metido orando en el templo. No lo podían ver tomando vino con las prostitutas y los pecadores. ¡Eso era imposible! Que Jesús de Nazaret pudiera hacer eso. Je, je, je.  Es que Dios siempre se manifiesta así.  Es más, a los mismos religiosos, les dijo, miren, las prostitutas y los ladrones, olvídense, van adelante que ustedes. Ustedes están atrás. Esta gente está más adelantada que ustedes.

 

Con razón es que Jesús estaba tanto tiempo ahí. Je, je, je. Y Él llegaba al santuario, al tabernáculo, leía un pedacito, “Hoy se ha cumplido”. Y volvía allá a la fiesta, con los, con los…. ¡Qué bárbaro, ese Jesús!.  Ja, ja, ja, ja. Eso era en la ley. Imagínate a Jesucristo hombre ahora en Gracia. (aplausos).

 

¡No, ese no puede ser el Señor!  Si ese fuma, ese bebe, ese tiene un, un, una cadena de oro. ¡Chico, usa la mente! Jesucristo vino ¡Uffffhum! Vino disfrazado.  Sí, porque si Él viene así en una alita, con una aureola, ¡Hasta los impíos se le postran, ahí!  -¡Tú eres el Señor! Y él no podía hacer eso porque esto no es de todos.  Así cualquiera cree. ¡Hasta el impío cree así! ¡Cualquiera siembra, cuando lo ve, así, levantándose de los pies! Y cambiando el agua en vino, frente a tus ojos. ¡FuuuH! -Dale la chequera mi amor, que ese es Jesucristo hombre.  Así cualquiera.

 

Bienaventurados, los que creen sin haberle visto.  Sin buscar señal para oír  su palabra. ¡Abba Padre!.  (Ovación, aplausos)   Je, je, je.

 

Mire, si Jesús, si Jesús en su segunda venida, llega a venir así como él, como lo esperan, así volando por las nubes, todos estos católicos y protestantes, todos se hubieran convertido. Entonces no hubiera apostasía.

 

Pero cómo, imagínate, usa la mente de Cristo, ¿cómo se cumplía que Él llegara como ladrón, algunos entendieran y otros no? Porque si llega a ser demasiado obvio, todos entenderían. Pues entonces, Él tenía que llegar de una manera como que:  ¡Hum, no, no!  Pero otros dijeran: ¡Mhum, ese es, !  Y otros ¡Pues, no puede ser!,  y  otros:  ¡Ese es, eh?!.  Porque viene camuflageado.

 

Por eso es que yo te digo, no juzgues por lo que…  Él mismo dice, que no iba a juzgar por la apariencia, por lo que sus ojos vieran. Pero es que sino, imagínate, sería todo tan aburrido en esta vida.  Y tú no, ¡Ahh!  ese no es. ¡Ahh, ese sí!  ¡Es Él!  ¡Qué aburrido!

 

Qué interesante, interesante es algo que tú…  Interesante es que tú conozcas una persona, que te cae mal, por lo que haga.  Ja, ja, ja.  Y de momento tú la conoces y digas: Hay, pero qué tremenda persona de …,  yo la juzgué por la primera impresión, pero qué linda es esa persona.   Eso, sí que es interesante.

 

Pues la venida del Señor era así. Llegó así, como ladrón, encubierto, mira.  Pero habían unos ‘clips’ unos códigos.  Que iba a matar al inicuo, al impío,  con el espíritu de su boca. Iba a juzgar con equidad a los pobres. No iba a juzgar por la apariencia.  No se iba a dejar llevar por lo que se oía.  Esos son códigos, hermano.

 

El sistema no cumple esos códigos. Nadie sobre la faz de la tierra ha podido llenar esos zapatos. Solo Jesucristo hombre. Y estamos viviendo esos tiempos de Jesucristo hombre.  (aplausos).

 

Ahora, me decía el Apóstol: -Carlos, la raíz de Isaí, David, es otro velo de Dios.  Me decía el Apóstol: -Carlos tú recuerdas en Ecuador, cuando yo dije (recuerdan, el tema que el Apóstol habló de los 4 velos.) Y Él dijo hay un quinto, pero no lo voy a hablar ahora, pues Carlos, es David. Ese es el quinto velo. Porque Dios usa, Dios usó ese velo para manifestarse. Pero no terminó esa función, la línea seguía, la vena profética tenía que continuar.

 

Mira lo que dice, mira lo que dice Isaías 11:10. Porque mire, esto es interesante entender. Me decía el Apóstol: Dios reencarna cuando Él quiere. En otras palabras, usted no puede aplicar la reencarnación para cada uno. Nosotros, encarnamos.  Pero eso de que me morí y ahora volví y me metí en una gallina; y me morí otra vez y me metí en un pollo.  Je, je, je.  No, porque eso, eso se enseña de cada ser humano.

 

Ahora Dios sí reencarna. Dios sí se mueve. Él, sí reencarnó en Melquisedec.  Y después vino y volvió a encarnarse en David, uso a David. Después usó a Moisés,  después con Jesús de Nazaret y ahora con Jesucristo hombre.

 

Por eso es que Jesús decía, fíjate que sí se manifestó a través de David, que el mismo Jesús dijo: ¿Por qué David dijo?  Dijo el Señor a mi Señor. Como que, como si David estuviera hablando del que venía, pero a la vez él era Señor del que…  ¿Me entiende?

 

O sea, no hay tiempo para entrar a todos esos versos, pero el mismo David, se hablaba como sí el que venía, David, era Señor del que venía.

 

¿Por qué dijo el Señor? ¿Por qué David dijo: Dijo el Señor a mi Señor.?  ¿Qué, que el Señor tenía un Señor?  Era una manifestación de Dios. Entonces, si usted ve las profecías, todo era: Y cuando se restaure, el reino de David…  Y cuando el hijo de David…  Y cuando venga David…. Cuando se restaure el reino de Israel…

 

Eso no se había cumplido,  hasta estos tiempos porque se está, porque eso tenía que llegar con la venida del Señor.  Pero eso iba a comenzar en el pueblo gentil. ¡No! ¡Ahí es que está la clave!  Dios lo ocultó,  mire ¡Pag!  Cuántas veces que hemos leído ese verso y no sabíamos que antes del regidor de los gentiles, era raíz de Isaí. En otras palabras, ese regidor de los gentiles que venía a regir al pueblo gentil, venía por de la descendencia de David.

 

Usted ha notado, cuando dice la Biblia: Y el hijo de Enoc era fulano,  y Fulano era hijo de Zutano y Zutano tenía el abuelo tal, y la genealogía sigue porque es que había una línea que seguir profética. Y cuando hablan de Jesús,  Jesús hijo de María, después dice: Y María hija de qué se yo que… y después… siguiendo para atrás hasta…